Del intestino a la piel: ¿cómo influye la salud intestinal en nuestra piel?

Es conocida la comunicación bidireccional entre intestino y piel a través del eje intestino-piel. Esta comunicación influye en algunos aspectos como son: la diferenciación de la piel y la modulación de la respuesta inmune.

Cuál es la relación entre intestino y piel

Microbiota intestinal

En el intestino de una persona adulta habitan una gran cantidad y diversidad de especies bacterianas. También,  existe una mayor concentración en el intestino grueso y manteniendo una relación simbiótica con el hospedador.

Algunas enfermedades intestinales se acompañan de manifestaciones cutáneas y, de hecho, la microbiota intestinal participa en la fisiopatología de estas enfermedades.

La microbiota intestinal es el conjunto de bacterias, virus, hongos y protozoos que están presentes en nuestro intestino. La microbiota contiene 10 veces más células que nuestro organismo. Además de 150 veces más material genético que nuestros genes.

Ha sido gracias a la metagenómica y la secuenciación genómica masiva (análisis de ADN de alto rendimiento), por la que hemos conocido la evolución de nuestro conocimiento del microbioma humano y su influencia en la salud.

El microbioma intestinal proporciona importantes beneficios metabólicos e inmunológicos al huésped. La influencia del microbioma intestinal en el sistema inmunológico del huésped es enorme, y la relación está regulada para permitir la tolerancia inmune de los alimentos y antígenos ambientales y brindar protección contra los patógenos.

Sabemos de la influencia de la microbiota intestinal sobre el sistema inmunológico a través de la relación entre antígenos bacterianos y receptores localizados en las células del organismo (sobre todo en las células de defensa).

De hecho, muchos estudios en humanos y animales sugieren que la influencia de la microbiota intestinal se extiende más allá del intestino. Además, contribuye a la regulación de órganos distantes como la piel.

Mejorar la relación intestino y piel

Relación entre intestino y piel

La microbiota intestinal ejerce su influencia sobre la homeostasis de la piel fundamentalmente a través de dos mecanismos:

  • Efecto modulador sobre la respuesta inmunitaria sistémica
  • Restauración de la barrera intestinal y permeabilidad intestinal

La microbiota intestinal fermenta la fibra dietética produciendo ácidos grasos de cadena corta (AGCC) como el propionato, acetato y butirato, que son sustancias que desempeñan un papel protector (antinflamatorio) frente a trastornos de tipo inflamatorio.

Cuando existe una alteración de la barrera intestinal, las bacterias intestinales y algunos metabolitos pasan al torrente sanguíneo, llegando a la piel y acumulándose en la misma alterando su homeostasis. En estudios realizados en pacientes con psoriasis se ha podido ratificar estos hallazgos, al ser aislado ADN procedente de bacterias intestinales en el plasma de estos pacientes.

Se cree que los AGCC de origen intestinal (propionato, acetato y butirato) desempeñan un papel fundamental en el predominio de ciertos perfiles microbianos de la piel que posteriormente influyen en los mecanismos de defensa inmunitaria cutánea.

¿Qué es la disbiosis intestinal?

Por tanto, la aparición de la disbiosis intestinal (estado de desequilibrio microbiano), puede afectar de forma negativa a la piel. Determinados metabolitos procedentes de bacterias intestinales, al llegar a la piel a través de la circulación sanguínea, pueden alterar la diferenciación epidérmica y la integridad de la barrera cutánea.

Disbiosis y la relación entre intestino y piel

Pueden producir una pérdida de agua (transepidérmica) y una queratinización alterada. La disbiosis intestinal da como resultado una activación de la respuesta inflamatoria.

Estos son algunos de los mecanismos por los que una microbiota intestinal alterada influye sobre la función cutánea. Por ello, puede contribuir a trastornos como la dermatitis atópica, psoriasis o el acné.

Dermatitis atópica y microbiota intestinal

La dermatitis atópica (DA) es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que cursa con prurito y que afecta entre ente 10-15% de los niños y al 2-3% de los adultos en España.

En los últimos años se han descubierto nuevos datos en la patogénesis de la DA. En la DA existe una alteración de la barrera cutánea y una respuesta inmune alterada.

Una alteración de la barrera cutánea como consecuencia de causas ambientales o genéticas suele ser el comienzo en el desarrollo de la DA. La alteración de la barrera de la piel presentará una mayor susceptibilidad a la invasión por parte de antígenos ambientales (alérgenos, microorganismos, etc.)

Estos factores externos desencadenarán la liberación de citocinas que activarán los linfocitos Th2 dando como resultado una respuesta Th2. Este fenómeno ocurre en una etapa precoz del desarrollo de la DA.

En etapas tardías se producirá una liberación de IL-22 por células Th22 que producirá a la larga una respuesta Th1 más predominante.

Estudios que relacionan intestino y piel

Varios estudios han demostrado la relación entre la disbiosis intestinal y la DA. En los pacientes con DA existe una reducción de la especies intestinales productoras de butirato.

Una alteración de la barrera intestinal de estos pacientes provocaría que algunos alimentos, microorganismos y toxinas llegaran a través de la circulación a la piel donde desencadenarán una respuesta inmunitaria inicial Th2 provocando un daño tisular.

Gracias a los estudios realizados en patologías de la piel como el acné, rosácea y psoriasis se ha podido constatar diferentes alteraciones de la microbiota intestinal.

 

Acné y microbiota intestinal

En el caso del acné existen cambios en la microbiota intestinal de estos pacientes con una disminución de las actinobacterias y un ligero aumento de las proteobacterias

En relación al género encontramos disminución de Bifidobacterium, Butyricicoccus, Coprobacillus y Lactobacillus

Problemas cutáneos: relación intestino y piel

Rosácea y microbiota intestinal

En la rosácea existen numerosas asociaciones entre la enfermedad y los trastornos inflamatorios del tracto gastrointestinal (enfermedad inflamatoria intestinal).

Se ha identificado una diferente composición en la microbiota intestinal de pacientes con rosácea en comparación con sujetos sanos:

  • Aumento de la abundancia relativa de Bacteriodes y Fusobacterium
  • Disminución de los géneros Prevotella y Sutterella

Psoriasis y microbiota intestinal

Al igual que en el caso de la DA, en la psoriasis se ha sugerido que existe una disfunción de la barrera intestinal, con el consiguiente paso de bacterias y productos tóxicos a la circulación sistémica y el desencadenamiento de una respuesta inmunológica.

La microbiota intestinal de los pacientes con psoriasis tiene una relación Firmicutes/Bacteroides más alta en comparación con las personas sanas. Mayor presencia de Faecalibacterium (especie) y un aumento de los géneros Akkermansia y Ruminococcus.

Probióticos para los trastornos de la piel

Por tanto, el papel integral del microbioma intestinal en el desarrollo inmunológico y la homeostasis de la piel es clave. Es por ello que la utilización de los probióticos puede ser útil tanto en la prevención como en el tratamiento de trastornos de la piel, incluida la DA.

Los probióticos modifican la composición microbiana, previenen la invasión de patógenos al unirse competitivamente a las células epiteliales y suprimen el crecimiento de patógenos.

También contribuyen a la restauración de la función de barrera intestinal al restaurar la función de las proteínas de las uniones epiteliales intestinales y a la producción de AGCC.

¿Existe evidencia científica del uso de probióticos en las enfermedade de la piel?

Probióticos y mejora de la relación entre intestino y piel

Recientemente, un metaanálisis publicado en mayo de 2020 en la revista Pediatric Allergy Inmunology, confirma la eficacia de ciertas cepas probióticas en la mejora de los síntomas de la dermatitis atópica.

Este metaanálisis engloba 22 estudios (21 estudios doble ciego, aleatorizados controlados con placebo) con un total de 1.420 pacientes, con edades comprendidas entre 1 mes y 18 años. Del número total de estudios, en 8 se valoró la eficacia y la seguridad.

De estos 8 estudios el que mostró una alta evidencia de la eficacia de los probióticos en la reducción de los síntomas de la DA comparado con placebo fue el estudio de Navarro y cols., publicado en 2018 en Jama Dermatology.

Se trata de un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo, a lo largo de 12 semanas de tratamiento con una mezcla de cepas probióticas (Bifidobacterium lactis CECT 8145, Bifidobacterium longum CECT 7347 y Lactobacillus casei CECT 9104) en pacientes de 4 a 17 años con dermatitis atópica moderada. En los dos grupos de estudio (control e intervención) se utilizaban corticoesteroides tópicos (a demanda), emolientes y antihistamínicos orales (a demanda).

Restultados

Los resultados del estudio de Navarro fueron:

  • Reducción del índice SCORAD de 19,2 puntos más en el grupo probiótico que en el grupo placebo.
  • 83% de reducción del índice SCORAD en el grupo probiótico frente al 24% en el grupo placebo.
  • El índice SCORAD se redujo a cero en el 28% de los pacientes tratados con la mezcla probiótica.
  • Reducción estadísticamente significativa en el uso de corticoides tópicos en el grupo probiótico.

Las conclusiones del estudio de Navarro “indican un fuerte efecto positivo en la reducción del índice SCORAD y el uso de corticosteroides tópicos en el grupo tratado con la mezcla de probióticos.

Esta evidencia, apoya la eficacia de la administración de esta mezcla probiótica a pacientes con DA moderada y sugiere que podría utilizarse más ampliamente en la práctica clínica”.

Acné y psoriasis: tratamiento con probióticos

En relación a otras patologías de la piel, comentar que en el acné se han estudiado algunas cepas probióticas con lactobacilos, bifidobacterias y con E.coli nissle que han mostrado resultados positivos. Los probióticos orales han demostrado tener propiedades antiinflamatorias y antibacterianas beneficiosas en el acné.

Los datos sobre la suplementación con probióticos en el tratamiento de la psoriasis son limitados. Pero, eso sí, se han documentado resultados prometedores.

Recientemente se ha realizado un estudio con las cepas probióticas B. lactis CECT 8145, B. longum ES1 CECT 7347 y L. rhamnosus CECT 8361, obteniéndose un efecto beneficioso en el tratamiento y/o prevención de pacientes con psoriasis.

Son necesarias un mayor número de investigaciones sobre la utilización de los probióticos en el tratamiento de enfermedades de la piel.

Sin embargo, existen, en el momento actual, evidencias científicas claras como en el caso de la dermatitis atópica. Todas ellas nos hacen sospechar que, en un futuro, otras cepas probióticas puedan ser de ayuda en el manejo de otras enfermedades de la piel.

Referencias
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