El papel de la barrera intestinal en la inmunidad

El intestino y, concretamente la barrera intestinal, forman parte de la primera línea de defensa inmunitaria frente a los microorganismos patógenos.

Papel de la barrera intestinal para la inmunidad

El intestino y la barrera intestinal

Las funciones principales del intestino pueden resumirse en:

  • Por un lado, permitir la entrada de los nutrientes.
  • Por otro, impedir el paso de sustancias nocivas.

Estas dos funciones que, en principio, pueden parecer contrarias, deben coexistir y guardar entre ambas un sutil equilibrio. Esta relación del organismo con el exterior se hace a través de una “puerta inteligente”.

Es capaz de abrirse o cerrarse según el antígeno de que se trate. Nos estamos refiriendo a la mucosa intestinal. Tiene una superficie total de unos 250 m2 y supone la mayor estructura de nuestro organismo en contacto con el exterior.

El concepto de barrera intestinal no es un concepto nuevo. Pero sí mucho más conocido y tenido en cuenta de poco tiempo a esta parte. Se trata de un concepto funcional que hace referencia a un conjunto de elementos celulares y extracelulares presentes en el intestino.

Su acción coordinada consigue impedir el paso de antígenos, toxinas y bacterias patógenas. Pero, sin embargo, mantiene una necesaria tolerancia hacia los antígenos de la dieta y las bacterias que forman parte de la microbiota intestinal.

Elementos de la barrera intestinal

La barrera intestinal no es un elemento estático, sino que está regulado por factores fisiológicos, farmacológicos y patológicos y se adapta en cada momento a las condiciones del intestino.

Tiene una composición muy compleja en la que entran a formar parte los siguientes elementos extracelulares y celulares:

Protege la barrera intestinal

Elementos extracelulares

  • pH y secreciones digestivas. Son capaces de eliminar o de impedir el crecimiento de microorganismos patógenos. Las enzimas digestivas pueden romper las paredes bacterianas y el pH ácido impide su proliferación.
  • Capa de moco. Las células epiteliales intestinales están revestidas por una capa compuesta por moco, agua y glicocálix. En el moco se encuentra una gran cantidad de IgA secretora proveniente de las células plasmáticas de la lámina propia, así como péptidos antibacterianos provenientes de las células de Paneth de las criptas. El glicocálix presenta propiedades hidrófobas y tensioactivas que dificultan el anidamiento y la proliferación de las bacterias patógenas.
  • Peristaltismo. El movimiento del intestino favorece la evacuación del contenido. Y, por lo tanto, disminuye el tiempo de contacto de los posibles antígenos.

Elementos celulares

  • Epitelio intestinal.  Se trata de una monocapa de células polarizadas que se renueva cada 3 a 5 días. Las células están unidas entre sí y a la lámina propia por estructuras proteicas. Las células que forman parte del epitelio intestinal son:
    • Enterocitos. Suponen el 80% de las células. Es el elemento estructural de la mucosa intestinal.
    • Las células de Globet productoras de moco.
    • También las células de Paneth. Son productoras de defensinas y otros péptidos antibacterianos.
    • Células enterocromafines productoras de hormonas y neuropéptidos.
    • Células M encargadas de la captación de Ag.
  • Lámina propia. Es el límite entre la mucosa y la submucosa. Alberga las células inmunitarias que conforman el GALT (tejido linfoide asociado al intestino). El GALT está formado por dos fracciones:
    • El GALT organizado (placas de Peyer y ganglios mesentéricos)
    • Y el GALT difuso (linfocitos T aislados).
  • Microbiota intestinal. Es un elemento esencial de la barrera intestinal. Las bacterias comensales participan en la digestión de los nutrientes, especialmente de los hidratos de carbono, en el metabolismo energético y en la respuesta inflamatoria. Pero además, la microbiota:
    • Tiene un papel defensivo directo, pues limita la colonización de patógenos por un mecanismo de competición por nutrientes y por hábitat
    • Modifica el pH acidificando el medio, lo que dificulta la proliferación bacteriana y produce bacteriocinas que inhiben el crecimiento bacteriano.
    • Está directamente implicada en la respuesta inmune. Se sabe que la presencia de bacterias probióticas activa PAMPs (patrones asociados a patógenos), concretamente los PRRs (receptores de reconocimiento de patrones). Ello promueve la proliferación y supervivencia de las células epiteliales intestinales.
    • Y se ha demostrado que algunas cepas probióticas estimulan la producción de IgA secretora.

Utilidad de la barrera intestinal

Funcionamiento correcto de la barrera intestinal

La correcta función de la barrera intestinal se da cuando existe una interacción adecuada entre la microbiota, las células epiteliales intestinales, el sistema inmune y el sistema nervioso entérico. Esta interrelación equilibrada consigue una adecuada permeabilidad intestinal.

La permeabilidad intestinal hace referencia a la capacidad de la superficie de la mucosa intestinal para ser penetrada por sustancias específicas. Estas son el agua, nutrientes o los iones que pasan a estructuras más profundas a través de sistemas de transporte activo (mediante transportadores) o pasivo (por difusión).

 

¿Se puede alterar la función de la barrera intestinal?

Las alteraciones en la función de la barrera intestinal se han relacionado con diferentes enfermedades como las enfermedades intestinales inflamatorias crónicas, la enfermedad celíaca, el síndrome de intestino irritable o las intolerancias alimenticias.

Buen funcionamiento de l barrera intestinal como prevención frente a patógenos

Actualmente se habla del síndrome del intestino permeable como un diagnóstico que hasta hace pocos años no se tenía en cuenta. Los pacientes con alteraciones de la permeabilidad intestinal pueden manifestar cefaleas, cansancio, diarrea, hinchazón abdominal, intolerancias alimenticias o dolor articular no explicado por otras causas.

Dentro de las causas de aumento de la permeabilidad intestinal, se ha mencionado como un importante factor el estrés. La acción negativa del estrés en el intestino se explica a través del concepto de eje intestino-cerebro, es decir, la relación bidireccional que existe entre el sistema nervioso central y el aparato digestivo.

En este sentido queda aún mucho por investigar y conocer.  Pero cada vez se están teniendo más evidencias de la estrecha relación entre ambos.

Lo que sí conocemos ya a ciencia cierta es el papel fundamental que el intestino y más concretamente la barrera intestinal, tienen en el desarrollo y acción del sistema inmune. Además del rol que juegan en este sentido, tanto la propia mucosa intestinal como las bacterias que conforman la microbiota.

Referencias
https://www.biocodexmicrobiotainstitute.com/es/pro/services/publications/microbiota-intestinal-y-defensas-inmunitarias/la-microbiota-intestinal
http://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S1130-01082015001100007&script=sci_arttext&tlng=es

Descubra el papel esencial de la barrera intestinal en la salud


https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=5263321

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