Pautas alimentarias para pacientes con síndrome metabólico

El síndrome metabólico es un conjunto de anomalías metabólicas que condicionan un aumento del riesgo cardiovascular en el paciente que lo padece.

Riesgo cardiovascular para el síndrome metabólico

Relación síndrome metabólico y obesidad abdominal

La fisiopatología del síndrome metabólico tiene mucho que ver con la obesidad abdominal. El aumento del perímetro abdominal tiene una correlación importante con la grasa visceral.

Esta grasa, tiene una gran capacidad para fabricar adipoquinas que condicionan un estado inflamatorio que afecta a diferentes tejidos, entre ellos al endotelio vascular, lo que aumenta la adhesividad de las placas de ateroma.

Por otra parte, las adipoquinas también inducen un estado de resistencia a la insulina que es otro de los factores básicos del síndrome metabólico.

Para completar el cuadro, otro de los mensajeros del tejido graso, la adiponectina, también se encuentra alterada en estos pacientes, en este caso, disminuida. La disminución en sangre de adiponectina condiciona alteraciones en el metabolismo de los lípidos, con aumento de triglicéridos y LDL colesterol y disminución de HDL colesterol.

Por otra parte, la obesidad, además de poder ser considerado como un estado inflamatorio, es también una condición prooxidante. Es por ello que los fenómenos de oxidación celular se encuentran aumentados.

Diagnóstico del sobrepeso

El diagnóstico de sobrepeso y obesidad se hace en base al índice de masa corporal (IMC):

IMC = Peso (kg) / Altura 2 (m2)

La cifra resultante es la base de la siguiente clasificación:

  • IMC <18.5: Bajo peso
  • Si el IMC 18.5-25: Normal
  • Hablamos de sobrepeso cuando el IMC es 25-30
  • IMC 30-35: Obesidad
  • IMC <35: Obesidad severa

La obesidad tiene una alta prevalencia en nuestra sociedad. Sus cifras casi se han triplicado desde 1975.

El 39% de los adultos mayores de 18 años presentan sobrepeso y el 13% son obesos (datos mundiales 2016).

La mayor parte de la población mundial vive en países donde el sobrepeso y la obesidad matan a más personas que el bajo peso.

En cuanto a otros parámetros del síndrome metabólico, en España se calcula que más del 50% de la población adulta presenta hipercolesterolemia y un 31% puede ser diagnosticada de síndrome metabólico.

Mejorar la dieta para evitar el síndrome metabólico

Cómo se diagnostica el síndrome metabólico

Para el diagnóstico de SM se han establecido los siguientes criterios:

  • Aumento de la circunferencia abdominal: ≥ 94 cm en varones; ≥ 80 cm en mujeres.
  • Triglicéridos >150 mg/dl
  • HDL-Colesterol <40 mg/dl en hombres o <50 mg/dl en mujeres
  • Presión arterial superior a 130/85 mm Hg
  • Glucemia igual o superior a 100 mg/dl en ayunas

El diagnóstico se hace cuando se cumplen al menos 3 de los 5 puntos anteriores.

La consecuencia clínica de todo este cuadro es un aumento del riesgo de las enfermedades cardiovasculares y, por tanto, un aumento del riesgo de muerte.

Determinados hábitos de vida como la sobrealimentación o el sedentarismo favorecen el desarrollo de estas anomalías y amplifican sus consecuencias.

Se ha demostrado así mismo, que la probabilidad de aparición de ciertos tipos de cáncer está también aumentada en el síndrome metabólico.

Además, se ha descrito una mayor incidencia de cáncer colorrectal, de hígado, de estómago, de páncreas, de mama, leucemias y mielomas entre otros.

Sin lugar a dudas, se puede decir que el aumento del perímetro abdominal no es una cuestión estética, es un marcador externo de importantes desórdenes metabólicos.

Pero, ¿dónde está el inicio de este proceso?

¿Se trata de una predisposición genética o de unos hábitos inadecuados? Muy probablemente de los dos. Hay pruebas a favor de la influencia de ambos factores en el desarrollo del SM.

Y vamos a seguir añadiendo factores que afectan al desarrollo de los desórdenes metabólicos:

Microbiota intestinal

Se han publicado interesantes estudios que han demostrado que existen diferencias en la microbiota intestinal de individuos normopeso y de individuos obesos o con sobrepeso. Estas diferencias parecen estar fundamentalmente en la alteración de la relación de Firmicutes/Bacteroidetes.

Se han descrito algunos patrones disbióticos asociados al sobrepeso y al síndrome metabólico.

A partir de esta evidencia, se desarrollaron múltiples trabajos que tratan de dilucidar si los probióticos pueden ser útiles en el tratamiento de determinados desórdenes metabólicos y cuáles pueden ser los mecanismos por los que estas bacterias tienen un efecto positivo en la obesidad y sus enfermedades relacionadas.

Mejora el síndrome metabólico con hábitos saludables

Papel de los probióticos

Parece ser que el papel de los probióticos y prebióticos en el control del peso tiene que ver con el reequilibrio de la microbiota intestinal, la adecuación de la permeabilidad intestinal y la disminución de la grasa abdominal entre otros. Por mencionar alguna de las cepas estudiadas, Bifidobacterium lactis B420 cuenta con 18 estudios publicados.

En estos estudios se ha demostrado que B. lactis B420 produce un aumento de la población de Akkermansia muciniphila en individuos obesos o con sobrepeso. Esta cepa bacteriana está disminuida en los pacientes con sobrepeso y se ha demostrado su importancia en el mantenimiento del peso normal.

Influye positivamente en el peso corporal y la regulación de la grasa corporal. Reduce la masa grasa corporal y la circunferencia abdominal en adultos con sobrepeso u obesidad. Además, mantiene la integridad de la barrera intestinal y modula la respuesta inmune.

 

 

Hábitos alimentarios

Pero por supuesto que los hábitos alimenticios cuentan mucho. En un estudio publicado en 2010, se vio que los pacientes diagnosticados de SM reportaron peores hábitos y estilos de vida que un grupo control sin alteraciones metabólicas.

Pero… ¿Cuáles son los hábitos que consideramos saludables y que las personas con síndrome metabólico deberían seguir? Y más importante ¿el cambio de hábitos lleva a una mejora de los parámetros analíticos en estos pacientes?

Respondamos primero a la segunda pregunta y lo haremos de manera afirmativa.

Existe evidencia suficiente de que las dietas con bajo contenido en hidratos de carbono mejoran la resistencia a la insulina, reducen el peso, la tensión arterial y el riesgo cardiovascular.

Sobre el efecto de las dietas bajas en grasas, hay controversia. Parece que lo importante no es tanto la cantidad de grasa, sino el tipo de grasa que se ingiera.

De hecho se ha demostrado que las grasas poliinsaturadas y monoinsaturadas reducen la tensión arterial, la resistencia a la insulina y el riesgo de enfermedad cardiovascular.

Cómo evitar el síndrome metabólico con ejercicio

Dieta mediterránea

Si ahora queremos responder a la primera pregunta ¿qué hábitos alimenticios hay que recomendar al paciente con síndrome metabólico? Literalmente, podemos dar la respuesta en dos palabras: dieta mediterránea.

Efectivamente, esta dieta promueve el consumo diario de frutas y hortalizas, grasas saludables como el aceite de oliva o las que aportan los frutos secos e hidratos de carbono con bajo índice glucémico como los contenidos en arroz y legumbre.

Se recomienda un consumo habitual de carnes blancas, pescados, huevos y lácteos y un consumo únicamente ocasional de carnes rojas y alimentos procesados.

Pero la parte más interesante de las pirámides que intentan plasmar visualmente esta dieta está seguramente en su base.

En las gráficas que se publican actualmente, siempre unas recomendaciones que no son dietéticas, pero sí que tienen que ver con el estilo de vida saludable:

  • Ingesta adecuada de agua
  • Uso de técnicas culinarias saludables y sencillas como horno o plancha
  • Descanso
  • Actividad física
  • Relaciones interpersonales

Ciertamente, puede existir una base genética en el desarrollo de los desórdenes metabólicos. Pero el estilo de vida y la alimentación son factores muy influyentes y evitables que pueden rebajar significativamente el riesgo cardiovascular.

Referencias

• Obesity and overweight. 09.07.2021 https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/obesity-and-overweight
• https://www.semergen.es/files/docs/grupos/HTA/sindrome_metabolico.pdf
• Fernández-Bergés, D., de León, A. C., Sanz, H., Elosua, R., Guembe, M. J., Alzamora, M., … & Marrugat, J. (2012). Síndrome metabólico en España: prevalencia y riesgo coronario asociado a la definición armonizada ya la propuesta por la OMS. Estudio DARIOS. Revista española de cardiología, 65(3), 241-248.
• JK DiBaise, H Zhang, MD Crowell. Gut microbiota and its possible relationship with obesity. Mayo Clinic 2008. Elsevier
• Mallappa, R. H., Rokana, N., Duary, R. K., Panwar, H., Batish, V. K., & Grover, S. (2012). Management of metabolic syndrome through probiotic and prebiotic interventions. Indian journal of endocrinology and metabolism, 16(1), 20.
• Probiotic with or without fiber controls body fat mass, associated with serum zonulin, in overweight and obese adults—randomized controlled trial. LK Stenman, MJ Lehtinen, N Meland, JE Christensen… – EBioMedicine, 2016 – Elsevier
• Hibberd AA, Yde CC, Ziegler ML, et al. Probiotic or synbiotic alters the gut microbiota and metabolism in a randomised controlled trial of weight management in overweight adults. Beneficial Microbes. 2019;10(2):121-135

 

 

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