Incidencia de las patologías de las vías respiratorias en invierno

Siempre se relaciona el invierno con una mayor incidencia de las patologías de las vías respiratorias. Esto es verdad, en cierta forma, pero con algunos matices.

Porqué el frío afecta a las patologías de las vías respiratorias

¿Cuáles son las patologías de las vías respiratorias?

Si hablamos, en general, de patologías respiratorias, dependiendo de la enfermedad a la que nos estamos refiriendo, habrá una estacionalidad o no. Algunas patologías respiratorias sí son más prevalentes en una época determinada del año. Es el caso del asma atópica durante la primavera. Otras, en cambio, no tienen ninguna relación con el calendario como puede ser el asma inducida por el ejercicio.

Las enfermedades infectocontagiosas, especialmente las víricas que afectan a las vías respiratorias, sí tienen una estacionalidad marcada y aumenta su frecuencia durante los meses fríos.

Por eso, solemos pensar en gripe o resfriados como patologías de las vías respiratorias típicas del invierno. Además, el aumento de la incidencia de estas entidades compromete a los pacientes con patologías respiratorias crónicas. Es por ello que cabe esperar un posible empeoramiento en los pacientes con EPOC.

¿Influye el frío en las patologías de las vías respiratorias?

¿Cuánta culpa tiene el frío de la aparición de estos procesos?

Como en todas las enfermedades infectocontagiosas hay que pensar siempre en tres responsables principales. Uno es el propio virus, otro el hospedador y su sistema inmune, y en tercer lugar, las condiciones ambientales en las que conviven el virus y el hospedador.

El propio virus

En cuanto a los virus más habituales que producen las infecciones o las patologías de las vías respiratorias hay que nombrar los rinovirus, adenovirus, virus respiratorio sincitial, virus de la influenza y parainfluenza. Todos ellos viven mejor en condiciones de frío y sequedad.

La humedad y el calor dificultan su crecimiento. Por tanto, en el invierno, sobre todo en los inviernos secos del interior de la península, los virus tienen más facilidad para su proliferación y su supervicencia.

El hospedador y el sistema inmune

Frío, ¿causa de las patologías de las vías respiratorias?

El otro punto importante de la infección es el hospedador. Es decir, en este caso es el paciente que sufre la enfermedad infecciosa. Aquí entra en juego cuál es la situación del sistema inmune de la persona. Cuando el sistema inmunológico funciona de manera correcta, aunque se produzca la penetración del virus, en muchos casos, no llega a producirse la enfermedad. Y esto se debe a que el microorganismo es eliminado de manera temprana antes de que produzca ninguna sintomatología.

El sistema inmune no es algo aislado en el organismo. Tiene conexiones con otros muchos sistemas y funciones. De hecho, se ha acuñado el término de psiconeuroinmunoendocrinología para hacer referencia a estas relaciones que se dan entre lo psíquico, el sistema nervioso, el endocrino y la inmunidad. Está comprobado que la eficacia del sistema inmune puede verse alterada por una alimentación desequilibrada, la falta de ejercicio físico, un estado emocional anómalo, situaciones de estrés y falta de descanso e ingreso de tóxicos en el cuerpo como consecuencia de la contaminación ambiental o el tabaquismo, entre otros.

En sentido contrario, una buena gestión del estrés, un descanso adecuado, ejercicio físico regular y una dieta equilibrada, son pilares básicos para una adecuada defensa inmunológica.

 

Barreras de primera defensa

Pero es que, además, hay que tener en cuenta que una parte importante del sistema inmune es lo que llamamos las barreras de primera defensa. Es decir, son los tejidos que tienen un contacto directo con el exterior. Y, también, por donde pueden penetrar los microorganismos patógenos. Nos estamos refiriendo a la piel, la mucosa digestiva y, por supuesto, a la mucosa respiratoria.

La mucosa respiratoria es el primer obstáculo con el que se van a encontrar los virus respiratorios. Si las mucosas de faringe y fosas nasales están intactas, la penetración del virus se va a dificultar.

En el invierno, por efecto del frío, se produce una vasoconstricción que hace que llegue menos sangre a esas mucosas.

Por tanto, se encuentran menos nutridas y protegidas. Si, además, hay sequedad en el ambiente, la falta de hidratación de la mucosa también le va a hacer más vulnerable a los ataques del virus. La hidratación de la mucosa respiratoria es especialmente necesaria cuando ya se ha producido la infección y se manifiesta como un aumento de la expectoración y con tos productiva. En este caso, la fluidificación de las secreciones es fundamental. También se pueden utilizar algunos principios de origen natural como la hedera helix (hiedra común) que actúa como expectorante y fluidificante de las secreciones.

Condiciones ambientales

Y, por último, tenemos que mencionar la importancia de las condiciones en las que vivimos en los meses de frío. Pasamos la mayor parte del tiempo en ambientes cerrados, con poca ventilación y con más cercanía física con otras personas.

Esto hace que la posibilidad de transmisión entre hospedadores sea mucho mayor porque la cantidad de virus que van a estar en el ambiente que se respira va a ser muy grande. Además, como es lógico, lo normal es que en los sitios cerrados haya calefacción, que va a resecar el ambiente, con el consecuente daño que esto produce en las mucosas.

Factores de infectividad común a todos los virus

Cómo prevenir las patologías de las vías respiratorias en invierno

Todas estas cuestiones que hemos mencionado aplican por igual a todos los virus. Da igual que estemos hablando de rinovirus o de coronavirus. Las condiciones de hacinamiento y sequedad en el ambiente o la influencia del resto del organismo en el funcionamiento del sistema inmune son condiciones que van a actuar como favorecedores o como obstáculos al desarrollo de la enfermedad infecciosa.

La diferencia estribará en el distinto comportamiento del virus, en los síntomas de la enfermedad y en su evolución. Pero, los factores de infectividad, son comunes a todos ellos.

Acciones para prevenir patologías de las vías respiratorias

De estos puntos anteriores se deriva entonces cuáles son las posibles acciones para prevenir las patologías de las vías respiratorias durante los meses fríos.

Protección de la mucosa respiratoria

  • Abrigarse bien. El frío no produce infección pero afecta negativamente a la mucosa.
  • Hidratar la mucosa. Bebiendo, al menos, un litro y medio de líquido al día y humedeciendo el ambiente.
  • No fumar y no exponerse a ambientes contaminados en la medida de lo posible.

Refuerzo del sistema inmune

  • Alimentación equilibrada.
  • Manejo del estrés y sueño reparador.
  • Manejo de situaciones emocionales adversas.
  • Ejercicio regular adecuado a la condición física del paciente.

Adecuación del ambiente en lugares cerrados (domicilio, lugar de trabajo o estudios)

  • Ventilación adecuada. Intentar llegar a un equilibrio entre una temperatura cálida y agradable y una buena renovación del aire interior.
  • Humidificación de los lugares cerrados. Sobre todo, cuando hay calefacción.
  • Siempre que sea posible, no permanecer mucho tiempo en lugares donde haya muchas personas.

Seguramente en los últimos meses hemos escuchado estas medidas preventivas hasta la saciedad. Además de la sanísima y recomendabilísima higiene de manos. Hay que decir que estas son medidas realmente eficaces que se pueden considerar como auténticas medidas preventivas frente a las infecciones víricas de vías respiratorias. Y además, su cumplimiento es aun más importante durante el invierno y los meses fríos en general.

Referencias

https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/irsv.pdf

https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2017-09/infecciones-de-vias-respiratorias-altas-1-faringitis-aguda-y-recurrente/

 

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