El rol de la microbiota cutánea en la dermatitis

La microbiota cutánea es el conjunto de microrganismos que habitan en la piel. Está compuesta por bacterias, hongos, virus y ácaros.

En conjunto, todos estos microorganismos constituyen un ecosistema muy complejo y dinámico que interactúa con el huésped.

Además, tiene un papel fundamental en la función de protección de la piel. Tanto como barrera física como formando parte de la respuesta inmune.

La piel constituye un hábitat inhóspito para la supervivencia de microorganismos: las cambiantes condiciones de humedad y temperatura, el pH ácido, el constante recambio celular o la producción de péptidos antimicrobianos por parte de los queratinocitos y otras células cutáneas, dificultan la existencia de bacterias patógenas, sin embargo, las bacterias comensales son capaces de adaptarse a esas condiciones para conformar una población estable y variada.

Cómo cuidar la microbiota cutánea

Bacterias de la microbiota cutánea

Las bacterias de la microbiota cutánea pertenecen a 19 filos taxonómicos, siendo predominantes Actinobacteria, Firmicutes, Proteobacteria y Bacteroides.

Las especies más abundantes son Propionebacterium, Corynebacterium y Staphilococcus. Sin embargo, la distribución de las diferentes especies varía mucho de una región a otra. En este sentido, en las zonas húmedas predominan Staphilococcus y Corynebacterium. En zonas sebáceas hay mayor abundancia de Propionibacterium, por tratarse de una bacteria lipofílica.

Además de las variaciones regionales se producen otras por diferentes factores. Por un lado está la vía de nacimiento. Existe predominio de Lactobacillus y Prevotella en nacidos por vía vaginal y predominancia de Staphilococcus, Propionebacterium, Corynebacterium y Streptococcus en los nacimientos por cesárea).

Por otro lado, se dan otras circunstancias como la higiene, la dieta, el estado emocional, el uso de agentes tópicos o maquillaje o los tratamientos con antibióticos.

Las bacterias comensales de la piel son imprescindibles para el buen funcionamiento del sistema inmune y tienen un papel activo en la inhibición del crecimiento de agentes patógenos, sin embargo, la vieja idea de que bacteria es igual a infección hace que tengamos mucho más desarrollado e interiorizado el uso de agentes biocidas en geles, jabones y desodorantes, que el uso habitual, por ejemplo, de emolientes con bacterias probióticas.

Todos hemos podido comprobar en estos últimos tiempos cómo el uso continuado de gel hidroalcohólico en las manos nos ha dejado una piel bastante deteriorada.

Cómo nos protege la microbiota cutánea

Consecuencias por la variación de la microbiota cutánea

Se han demostrado variaciones en el microbioma cutáneo asociadas a diferentes enfermedades dermatológicas. El acné, dermatitis atópica, psoriasis o rosácea está entre estas.

En concreto, en el caso de la dermatitis atópica, se ha comprobado este estado disbiótico, con un aumento de la colonización de Firmicutes y específicamente de Staphylococcus aureus, con disminución de Actinobacteria y Proteobacteria. También se ha descrito un aumento del hongo Malassezia en estos pacientes.

Seguramente, aquí lo difícil es saber qué es la causa y qué es la consecuencia. ¿Los cambios en la piel atópica inducen alteraciones en las condiciones de vida de las bacterias y, por tanto, en las poblaciones que pueden colonizar? O por el contrario ¿los primitivos cambios en la microbiota son responsables de la aparición de los síntomas de dermatitis atópica? Es difícil contestar a estas preguntas con seguridad.

Filigrana

Se sabe que un porcentaje de los pacientes atópicos tienen una mutación en el gen que codifica la síntesis de filagrina. Esto condiciona alteraciones en la capa córnea de la piel lo que se asocia con disminución de la diversidad bacteriana y un aumento de las especies de Staphylococcus, incluyendo el Aureus. Pero esta mutación se encuentra únicamente en el 20% de los pacientes con dermatitis atópica, y solo el 27% de los que la padecen desarrollarán la enfermedad.

Sin saber si “fue primero el huevo o la gallina”. Lo cierto es que S. aureus se considera como un desencadenante y un exacerbante de los síntomas de dermatitis atópica.

Además, esta bacteria se encuentra aumentada en los pacientes atópicos, tanto en la piel con lesiones como en las zonas libres de lesión.

Un dato curioso. Se ha visto que los tratamientos habituales frente a la dermatitis atópica como los corticoides tópicos, los emolientes o los baños clorados, consiguen aumentar la diversidad bacteriana y disminuir las especies de Staphylococcus. Se consigue equilibrar así la microbiota cutánea y controlar la disbiosis. La fototerapia también es capaz de disminuir la población de S. aureus.

Se está investigando actualmente sobre el uso de emolientes que contengan bacterias o liofilizados de bacterias propias de la microbiota cutánea para el tratamiento de los síntomas asociados a dermatitis atópica. Parece que los resultados son beneficiosos.

Importancia de proteger la microbiota cutánea

Microbiota intestinal: relación con la dermatitis atópica

Pero no solo la microbiota cutánea interviene en la aparición de las manifestaciones de la dermatitis atópica. La microbiota intestinal también parece ser un factor importante en el desarrollo de esta enfermedad.

Se ha podido comprobar cómo los pacientes con dermatitis atópica tienen una disminución de determinadas especies bacterianas intestinales. En concreto, las productoras de butirato y propionato son lo que condiciona un estado proinflamatorio en el intestino. También de una pérdida de la integridad de la barrera intestinal.

Por otra parte, se sabe que la microbiota intestinal tiene un papel modulador de la respuesta inmune. La disbiosis presente en los pacientes con dermatitis contribuye a fomentar la respuesta anómala tipo Th2.

 

Papel de los probióticos en la prevención de la dermatitis atópica

A partir de este conocimiento se publicaron diferentes trabajos. En ellos se evaluaban el papel de los probióticos en el tratamiento o la prevención de los síntomas de la dermatitis atópica.

De entre estos estudios cabe destacar el estudio de Navarro. Se trata de un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo. Se comprobó la eficacia y seguridad del uso de una mezcla de tres cepas probióticas en la reducción de los síntomas. Además, en el uso de corticoides tópicos en pacientes con dermatitis atópica moderada.

El grupo activo tomó durante el tiempo de estudio una cápsula que contenía una mezcla de tres cepas probióticas (Bifidobacterium lactis CECT 8145, Bifidobacterium longum CECT 7347 y Lactobacillus casei 9104).

Tanto en el grupo activo como en el placebo se permitió el uso de corticoides tópicos a demanda. Se evaluó la mejoría en los síntomas (a través del índice SCORAD) y la necesidad de uso de corticoides.

Las conclusiones del estudio fueron que:

  • Los pacientes del grupo activo tuvieron una reducción significativa en la intensidad y duración de los brotes de dermatitis atópica
  • Reducción en la extensión y la intensidad del eczema
  • Así como una reducción en la necesidad de utilizar de corticoides tópicos.

Estos estudios nos ayudan a comprender la relación entre el intestino y la piel y la importancia de la microbiota intestinal. Por supuesto, también de la cutánea y su importancia en el desarrollo de la respuesta inmune. Sin olvidar su implicación en la aparición de determinadas patologías como es el caso de la dermatitis atópica.

Referencias

https://www.elprobiotico.com/los-probioticos-y-la-piel/
https://revistamedicasinergia.com/index.php/rms/article/view/320/723
https://www.biocodexmicrobiotainstitute.com/es/dermatitis-atopica-la-microbiota-cutanea-tiene-un-complice
https://www.livemed.in/blog/-/blogs/el-microbioma-cutaneo-como-diana-terapeutica-en-la-dermatitis-atopica-probioticos-antimicrobianos-o-bacterioterapia-topica
Navarro-López, Vicente, et al. “Effect of Oral Administration of a Mixture of Probiotic Strains on SCORAD Index and Use of Topical Steroids in Young Patients With Moderate Atopica Dermatitis: A Randomized Clinical Trial.” JAMA Dermatology (2018).
Tan-Lim CSC, Esteban-Ipac NAR, Mantaring JBV 3rd, et al. Comparative effectiveness of probiotic strains for the treatment of pediatric atopic dermatitis: A systematic review and network meta-analysis. Pediatr Allergy Immunol. 2020

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