Bifidobacterium lactis B420 en la regulación del metabolismo de las grasas

Se han desarrollado estudios sobre distintas bacterias con efectos en el metabolismo de las grasas. Una de las cepas mejor estudiadas y que cuenta actualmente con 18 estudios publicados es Bifidobacterium lactis B420.

Obesidad y bifidobacterium lactis

La mejor dieta

Grasas, hidratos de carbono y proteínas son los macronutrientes imprescindibles para el mantenimiento de la vida. Toda dieta debe incluirlos indefectiblemente.

La cuestión es… ¿En qué proporción? ¿Existe una dieta que podemos llamar estándar y que es la ideal para todas las personas? ¿Por qué dos personas con, aparentemente, el mismo tipo de dieta e incluso de estilo de vida tienen índices de masa corporal distintos? ¿Es sólo una cuestión de genética o hay algún otro factor individual que influye en el metabolismo de los macronutrientes?

Obesidad

En España, en la actualidad, la obesidad es un problema que no podemos descuidar. Se calcula que el 16% de los adultos y el 10% de los niños son obesos.

Si sumamos a este grupo el de las personas con sobrepeso estaríamos hablando de más de un 61% de los hombres adultos y casi un 50% de las mujeres.

Pero lo peor no es lo elevado de las cifras, sino la evolución de estas. Si nos vamos 35 años atrás, los hombres obesos o con sobrepeso suponían algo más del 45% y algo más del 33% en el caso de las mujeres.

Si mantenemos este ritmo de crecimiento… ¿Dónde estaremos dentro de otros 35 años? ¿Tendremos una población en la que las ¾ partes tienen un peso excesivo?

Pero vamos a seguir complicando el horizonte. Porque no estamos hablando solo de obesidad. Estamos hablando de metabolismo de las grasas.

Actualmente, el 50% de la población española presenta hipercolesterolemia.

Obesidad, hipercolesterolemia, síndrome metabólico… En definitiva, estamos hablando de riesgo cardiovascular. O, dicho de otro modo, de la primera causa de muerte en España.

La dieta y bifidobacterium lactis

Microbiota intestinal: papel en la obesidad

Con estos datos es fácil de comprender que los expertos se preocupen por este tema, que se intenten establecer hábitos de vida saludable y pautas dietéticas que contribuyan a la reducción de las tremendas cifras que hemos mencionado.

Pero como ya nos preguntábamos al principio ¿todo es genética y dieta? Pues no. Parece que hay otros factores que influyen y que hacen que cada individuo tenga una distinta manera de aprovechar, gastar o almacenar los nutrientes y uno de esos factores es sin duda, la microbiota intestinal.

Estudios clínicos

Diversos estudios han demostrado que existen diferencias en la microbiota de individuos normopesos y de individuos obesos o con sobrepeso.

Estas diferencias parecen estar fundamentalmente en la alteración de la relación de Firmicutes/Bacteroidetes. Se han descrito algunos patrones disbióticos asociados al exceso de peso y al síndrome metabólico. También los pacientes diabéticos tipo 2 presentan un patrón disbiótico.

Hay estudios en modelos animales que demuestran cómo una dieta excesivamente grasa podía determinar una disminución de las bifidobacterias. Cuando las bifidobacterias disminuyen en la población intestinal, se permite el crecimiento de otras bacterias, generalmente Gram-.

Las bacterias Gram-, al morir, producen lipopolisacáridos. Si además existe una ruptura de la integridad de la barrera intestinal (por alteración de la microbiota), el lipopolisacárido pasa a sangre más fácilmente. El aumento de lipopolisacáridos en sangre estimula la producción de citoquinas proinflamatorias.

Por el contrario, los pacientes obesos sometidos a dieta hipocalórica, incrementan su cantidad de bifidobacterias según van perdiendo peso. Se ha visto también que las dietas ricas en fibra (o la administración de prebióticos), estimulan el crecimiento de bacterias productoras de ácidos grasos de cadena corta. Los ácidos grasos de cadena corta tienen un elevado poder antiinflamatorio.

Estudios del bifidobacterium lactis

Más evidencia

La evidencia de que la proporción de las poblaciones bacterianas que conforman la microbiota intestinal es diferente en individuos obesos y en no obesos, lleva inmediatamente a la hipótesis de que la administración de determinadas cepas probióticas, podría contribuir a modular el metabolismo y por tanto a normalizar determinados parámetros.

¿Podría ser esto una ayuda en el tratamiento de la obesidad, el síndrome metabólico o la dislipemia?

Se han desarrollado interesantes trabajos que tratan de dilucidar si los probióticos pueden ser útiles en el tratamiento de determinados desórdenes metabólicos y cuáles pueden ser los mecanismos por los que estas bacterias tienen un efecto positivo en la obesidad, la dislipemia y sus enfermedades relacionadas.

Parece ser que el papel de los probióticos y prebióticos en el control del peso tiene que ver con el reequilibrio de la microbiota intestinal, la adecuación de la permeabilidad intestinal y la disminución de la grasa abdominal, entre otros.

Las recientes investigaciones sugieren que los cambios en la composición de la microbiota intestinal derivados de la administración de probióticos, especialmente de bifidobacterias, pueden ser una nueva aproximación en el tratamiento de la obesidad.

Qué influye en el metabolismo de las grasas

Parece que son varios los mecanismos por los que las bacterias de la microbiota son capaces de influir en el metabolismo de las grasas.

En primer lugar, algunas bacterias comensales tienen actividad hidrolasa. Esto produce la desconjugación de las sales biliares y, por tanto, una disminución de su absorción con la consecuente disminución de la absorción del colesterol.

Por otra parte, algunas de estas bacterias son capaces de incorporar a sus membranas el colesterol adquirido con la dieta, disminuyendo así su disponibilidad en la luz del intestino y, además, las bacterias de la microbiota intestinal, inducen la fermentación selectiva de cierto nutrientes para la fabricación de ácidos grasos de cadena corta lo que también disminuye la disponibilidad de lípidos en el intestino.

Evita la obesidad con bifidobacterium lactis y ejercicio

Estudios con Bifidobacterium lactis B420

Se han desarrollado estudios sobre distintas bacterias con efectos en el metabolismo de las grasas. Una de las cepas mejor estudiadas y que cuenta actualmente con 18 estudios publicados es Bifidobacterium lactis B420.

En estos estudios se ha demostrado que Bifidobacterium lactis B420 produce un aumento de la población intestinal de la bacteria Akkermansia muciniphila en individuos obesos o con sobrepeso.

Esta cepa bacteriana está disminuida en los pacientes con sobrepeso y se ha demostrado su importancia en el mantenimiento del peso normal.

Bifidobacterium lactis B 420 influye positivamente en el peso corporal y la regulación de la grasa corporal. Reduce la masa grasa corporal y la circunferencia abdominal en adultos con sobrepeso u obesidad. Mantiene la integridad de la barrera intestinal y modula la respuesta inmune inespecífica por activación de la actividad fagocítica.

Otros estudios destacados

Destacaremos dos de los estudios publicados sobre esta bacteria; en primer lugar, el estudio de Stenman, publicado en 2016, en el que se evaluaron 225 adultos con un índice de masa corporal de entre 28 y 34.9.

Es un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo en el que se evalúa el efecto de la administración de Bifidobacterium lactis B420.

Los resultados indican que este probiótico consigue:

  • Una reducción de la masa grasa corporal del 4.5%
  • La reducción de la grasa del tronco del 6.5 %
  • Y una reducción de 2.6 cm de circunferencia abdominal.

En el estudio de Hibberd, con 134 participantes, se concluyó que el consumo de Bifidobacterium lactis B420 junto con un prebiótico, produjo cambios en la microbiota intestinal, con un aumento de Akkermansia y una disminución del índice cintura-cadera.

Por tanto…

Las enfermedades cardiovasculares son las responsables de muchas de las muertes prematuras de nuestro entorno. Por ello es importante controlar los factores de riesgo como la obesidad abdominal o la dislipemia es fundamental. En esta lucha son pilares básicos la dieta y el ejercicio y por supuesto los tratamientos farmacológicos específicos, pero ¿y si pudiéramos controlar estos desórdenes desde un frente más?

El reequilibrio de la microbiota intestinal, la administración de cepas probióticas que han demostrado su papel positivo en este sentido, como el caso de B. lactis B420, pueden suponer una importante ayuda en la lucha contra las alteraciones del metabolismo de las grasas.

Bibliografía

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7. Hibberd AA, Yde CC, Ziegler ML, et al. Probiotic or synbiotic alters the gut microbiota and metabolism in a randomised controlled trial of weight management in overweight adults. Beneficial Microbes. 2019;10(2):121-135

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