¿Afecta el cambio de estación a la salud digestiva?

Los cambios estacionales y los fenómenos meteorológicos influyen en todos los seres vivos. Y, desde luego, los humanos no vamos a ser menos.

La influencia, de manera general, está demostrada. Ahora bien. ¿Cuál es la influencia real del paso de las estaciones sobre el aparato digestivo y, por tanto, para la salud digestiva?

No hay una certeza absoluta sobre esta relación. Pero sí que hay suficientes datos que nos hacen pensar que los cambios estacionales influyen en la exacerbación o la aparición de algunos síntomas digestivos.

Cambio de estación y salud digestiva

El clima y nuestra salud digestiva

Lo que parece estar bastante claro es que hay una interrelación entre clima y meteorología y estados emocionales. Se han acuñado los términos de biometeorología y bioclimatología para definir los efectos de los fenómenos meteorológicos y los factores climáticos en los humanos. Incluso se habla de meteoropatías cuando nos referimos a cualquier trastorno psíquico u orgánico relacionado con los fenómenos meteorológicos.

En los libros clásicos de Medicina se pueden encontrar múltiples referencias a la influencia del paso de las estaciones en patologías principalmente psiquiátricas como la depresión o la ansiedad. También a nivel digestivo se pueden mencionar un aumento de la sintomatología de úlceras y gastritis en primavera y otoño. Pero también de otras afecciones, especialmente las psicosomáticas como el síndrome de intestino irritable.

Estudios: influencia del clima en los animales

Existen numerosos estudios sobre la influencia del clima y la meteorología en plantas y animales y, sin embargo, muchos menos sobre la relación entre estos factores y los humanos. Parece que la Medicina le ha dado menos importancia a este aspecto de lo que se le da a nivel popular.

Posiblemente, en el extremo opuesto, ha sobrevalorado este punto. De hecho, se ha llegado a la creencia popular de que se puede predecir el tiempo que va a hacer según los síntomas que aparecen en cada persona.

Probablemente la influencia no será tanta ni tan certera como creen algunos pacientes. Pero, desde luego, debería ser objeto de estudio para conocer algunos de los mecanismos de producción o exacerbación de algunas patologías.

Es muy posible que el hecho de que el hombre haya intentado doblegar la naturaleza y vivir a sus espaldas, nos haya podido hacer pensar que estamos libres de su influencia. El ser humano, biológicamente hablando, no sería capaz de vivir a temperaturas inferiores a -5ºC ni superiores a 40ºC.

Sin embargo, muchas regiones con temperaturas incluso más extremas que éstas, tienen una población estable y numerosa. Evidentemente, ni vivimos en la calle, ni lo hacemos desnudos,. Por ello, la protección es más que suficiente para habitar en estas zonas. Pero ni la ropa, ni los climatizadores nos pueden hacer olvidar que somos seres vivos y que estamos sometidos a los cambios de las estaciones.

Melatonina digestiva

Está documentado que el sistema límbico-hipotalámico y la actividad de la glándula pineal presentan un ritmo cronobiológico. Los cambios de luz intervienen en la secreción de algunos neurotransmisores entre los que hay que destacar la melatonina.

La melatonina se secreta en la glándula pineal como respuesta a la oscuridad y actúa como reguladora cronobiológica e inductora del sueño además de intervenir en la respuesta inmune y el metabolismo.

Pues bien, en realidad, el intestino es el mayor productor de melatonina, siendo unas 400 veces superior la cantidad de melatonina por gr de tejido en el tubo digestivo que en la propia glándula pineal. La melatonina digestiva se sintetiza en las células enterocromafines, ejerce funciones endocrinas y contribuye a la regulación del peristaltismo intestinal.

Ya tenemos entonces la primera conexión entre el intestino y el cerebro, pero podríamos seguir hablando de neurotransmisores y mencionar la serotonina. La serotonina es el precursor de la melatonina.

Se produce en las neuronas del sistema nervioso central a partir del triptófano y tiene que ver con el estado emocional, con el comportamiento alimenticio, con la regulación del sueño o con la conducta social o sexual entre otras funciones.

Serotonina

Pero como ocurre con la melatonina, no debemos pensar únicamente en el encéfalo cuando hablemos de la secreción de serotonina. Hasta un 95% de la serotonina de nuestro organismo es sintetizada en las células enterocromafines de la pared intestinal.

En el intestino, la serotonina regula la absorción de nutrientes, la secreción de agua y electrolitos y la actividad motora del tubo digestivo.

Beneficios de una dieta sana para la salud digestiva

Cambios estacionales y salud digestiva

Sabemos que los cambios estacionales influyen en el sistema nervioso central y en la producción de neurotransmisores y estos neurotransmisores son producidos en mayor medida por el intestino. ¿Por qué no aceptar que los cambios estacionales también afectan al intestino, probablemente a través de estos neurotransmisores?

Seguramente esta es la razón, o al menos un factor que tiene que ver con el aumento de la sintomatología digestiva en algunos momentos del año.

Cambio de estación, alimentación y microbiota

Los cambios en la meteorología nos influyen en nuestro comportamiento, en nuestros hábitos y en nuestra forma de comer.

Con el buen tiempo tomamos más fruta y verdura y, generalmente, estamos más activos. En cambio, con el frío, son más habituales las comidas con mayor cantidad de grasa y más calóricas.

Se ha demostrado que los cambios en la alimentación inducen cambios en la microbiota. Por este motivo en verano son más abundantes los bacteroidetes que son fermentadores de hidratos de carbono. Es en invierno cuando proliferan más las actinobacterias que están más relacionadas con dietas más ricas en grasas.

No podemos olvidar que las bacterias de nuestra microbiota son seres vivos y que, por tanto, también están influenciadas por el clima y la meteorología como también lo están el resto de microroganismos.

Sobre este último punto hay que mencionar que existe una auténtica cronología a lo largo del año respecto a qué virus o bacterias predominan en cada momento. Por lo tanto, qué enfermedades infecciosas son más probables.

Por qué hay cambios en la salud digestiva

Conclusiones

En definitiva, el clima y los fenómenos meteorológicos influyen en todos los seres vivos, incluyendo por supuesto a los humanos. Los neurotransmisores están muy relacionados con los ciclos circadianos y los cambios estacionales.

Hay que recordar que el intestino es el mayor productor de algunos neurotransmisores de nuestro organismo. Por ello le ha valido el apelativo de segundo cerebro. Desde luego es un interesante tema a estudiar la relación entre los estados de salud o enfermedad y la adaptación del hombre a la naturaleza.

Bibliografía
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