Infecciones vaginales, motivo de consulta ginecológica recurrente

En la microbiota vaginal existen microorganismos que producen ácido láctico y peróxido de hidrógeno que evitan las infecciones vaginales.

Microbiota vaginal

La vagina alberga un complejo ecosistema formado por diferentes microorganismos, que se adapta a las condiciones externas e internas y que actúa como un mecanismo de defensa frente a infecciones.

Se trata de la microbiota vaginal, es decir, el conjunto de microorganismos que viven en este territorio y que son fundamentalmente lactobacilos y corinebacterias.

Estos microorganismos producen ácido láctico, lo que condiciona un pH ácido en la zona, así como peróxido de hidrógeno. Estas dos sustancias evitan la proliferación de bacterias patógenas.

Otro mecanismo de defensa es la producción de moco vaginal, que consigue un efecto de arrastre y por supuesto, la integridad y el buen funcionamiento del sistema inmune es otro factor básico en la defensa frente a las infecciones.

Pero la microbiota vaginal se puede ver alterada y pueden entonces proliferar otros microorganismos que producirán sintomatología, principalmente prurito, enrojecimiento, dispareunia y aumento de las secreciones.

Cuida tu microbiota vaginal: evita infecciones vaginales

Cuáles son las infecciones vaginales más comunes

Cuando se produce una inflamación en el tracto genital bajo, hablamos de vulvovaginitis. Las molestias en vulva y vagina, constituyen la consulta sobre patología ginecológica más habitual en atención primaria y muchas de ellas serán derivadas al especialista.

En la cuarta parte de las mujeres que consultan por un problema ginecológico, se diagnostica una vulvovaginitis.

En cuanto a la etiología, solo un 15% de las vaginitis tienen un origen no infeccioso, destacando en este grupo las vaginitis alérgicas (por espermicidas, tejidos o productos de higiene íntima), las vaginitis por traumatismos, las hormonales, las iatrogénicas (DIU, pesarios) y las neoplásicas.

¿Qué microorganismos provocan las infecciones vaginales?

Entre las vaginitis infecciosas, destacan por su frecuencia la vaginosis bacteriana. Principalmente está causada por Gardnerella vaginalis, la vulvovaginistis por Candida y la infección por Trichomonas vaginalis.

Hay que tener en cuenta que el grupo de microorganismos que producen frecuentemente vaginososis y los microorganismos implicados en las enfermedades de transmisión sexual (ETS) se solapan. Es decir, las infecciones vaginales puede producirse o no por el contacto sexual, dependiendo del agente patógeno del que se trate.

De los tres microorganismos que con más frecuencia producen vulvovaginitis y que ya hemos mencionado anteriormente, la Gardnerella vaginalis no se transmite por contacto sexual.

Las Trichomonas son siempre una ETS y la Candida, aunque no se considera ETS porque su aparición puede ser por otros motivos, se puede contagiar a la pareja durante el acto sexual.

Cuáles son los principales síntomas de las infecciones vaginales

Enfermedades de transmisión sexual

Vamos simplemente a nombrar otras ETS frecuentes para centrarnos después en las tres causas infecciosas más comunes anteriormente mencionadas.

Entre las ETS hay que distinguir las de etiología bacteriana como la gonorrea producida por la Neisseria Gonorrhoeae, la sífilis producida por el Treponema Pallidum o la enfermedad inflamatoria pélvica producida por Clamidia Trachomatis que también puede producir linfogranuloma venéreo.

Entre los virus hay que nombrar al Herpes genital (VHS2) y al virus del papiloma humano (VPH). Aunque las manifestaciones de la infección por VIH no son fundamentalmente en la zona genital, hay que recordar que la vía de transmisión puede ser sexual, por lo que también se considera una ETS.

Por último, en cuanto a protozoos causantes de ETS hay que mencionar a la Trichomonas vaginalis que produce tricomoniasis.

Diagnóstico de las infecciones vaginales

El diagnóstico diferencial entre las tres causas más comunes de vulvovaginitis es fácil. El cultivo permite llegar al diagnóstico de certeza pero la sintomatología y los antecedentes de la paciente ya nos hacen sospechar una de las tres:

Cómo se diagnostican las infecciones vaginales

Infección por Gardnerella vaginalis

La infección por Gardnerella vaginalis ocurre generalmente en mujeres sexualmente activas. No es una ETS pero las relaciones sexuales favorecen el desequilibrio de la microbiota vaginal.

El semen tiene un pH de 7 que altera el ambiente ácido normal de la vagina, lo que cambia las poblaciones bacterianas residentes. El principal síntoma de la infección por gardnerella es la secreción blanco-grisácea abundante con olor a pescado. Aunque, también, puede haber infección por gardnerella sin sintomatología.

Candidiasis vaginal

Cuidados para evitar las infecciones vaginales

La vulvovaginitis por Candida albicans o candidiasis vaginal es muy frecuente.

Un 75% de las mujeres tendrán al menos un episodio de candidiasis vaginal en su vida y un 40% tendrá al menos dos episodios.

Se denomina candidiasis recurrente cuando existen al menos cuatro episodios en un año. La Cándida es un habitante normal de la vagina, pero se encuentra en su forma saprófita. Cuando se produce un desequilibrio en el microambiente vaginal, puede cambiar a su forma patógena y producir la enfermedad.

Este cambio puede favorecerse por la toma de antibióticos de amplio espectro. O, también, por la disminución de los estrógenos entre otros mecanismos.

El principal síntoma es el picor, que se acompaña de una secreción vaginal abundante, de color blanco-amarillento y sin olor característico. Puede haber molestias al orinar y al mantener relaciones sexuales. La vulva puede estar enrojecida y con placas blanquecinas.

 

Vaginits por Trichomonas vaginalis

Por último, la vaginitis por Trichomonas vaginalis se manifiesta por una secreción amarillo-verdosa, espumosa o con burbujas, de olor fétido. Suele haber dolor durante el coito y edema en la vulva.

La única vía de transmisión de tricomonas que no depende de la vía sexual, es la transmisión vertical perinatal.

Exceptuando este caso, si se detecta la presencia de tricomonas en una niña hay que investigar siempre el posible abuso sexual.

Color secreción vaginal Olor secreción vaginal
Gardnerella vaginalis Blanco grisáceo Maloliente: a pescado
Candida albicans Blanco amarillento Sin olor específico
Trichomonas vaginalis Amarillo verdoso (espumoso) Maloliente: fétido

 

En el caso de infección por Cándida o por Tricomonas es fundamental concienciar a la o las parejas de la mujer de la necesidad de seguir el tratamiento.

Prevención de las infecciones vaginales

Por último, queremos mencionar algunos puntos importantes para la prevención de las vulvovaginitis:

  • Higiene vaginal adecuada. Con agua y jabón de pH 5.5. Evitar las duchas vaginales
  • No usar ropa interior muy ajustada. Y mejor de algodón y fibras naturales
  • Uso de preservativo en relaciones sexuales con parejas no estables
  • Uso de cepas probióticas vaginales que equilibren la microbiota vaginal, especialmente durante los tratamientos con antibióticos.
  • Y como recomendación general e importantísima: la visita periódica al ginecólogo.

Artículos y enlaces recomendados

https://www.msdmanuals.com/es/hogar/salud-femenina/infecciones-vaginales-y-enfermedad-inflamatoria-p%C3%A9lvica/introducci%C3%B3n-a-las-infecciones-vaginales
https://healthtools.aarp.org/es/health/infecciones-vaginales
https://www.sabervivirtv.com/ginecologia/probioticos-vaginales-como-usar-infeccion-vaginal_3937
https://revistamedicasinergia.com/index.php/rms/article/view/305/649
https://pap.es/articulo/11611/

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