Beneficios de los probióticos para la flora vaginal

La microbiota es el conjunto de microorganismos que habitan en tejidos sanos del organismo humano. Este término ha sustituido casi totalmente, al menos entre los profesionales de la salud, al término flora o microflora que se empleaba hasta hace unos años. El término flora vaginal ha quedado relegado, puesto que la microbiota está compuesta principalmente por bacterias y éstas no pertenecen al reino vegetal.

Utilidad de los probióticos para la flora vaginal - HeelProbiotics - HeelEspaña
Probióticos para reforzar la flora vaginal – HeelProbiotics – HeelEspaña

No sólo es microbiota intestinal

En los últimos años, el término microbiota cada vez aparece más en artículos médicos, libros y comunicaciones científicas. Pero, lo más habitual, es que aparezca con el “apellido” intestinal. Es cierto que la microbiota intestinal es, desde luego, la más abundante y conocida de nuestro organismo. Además, probablemente, la más implicada en determinadas funciones relacionadas con la inmunidad o el metabolismo entre otras. Pero, no por eso, podemos olvidar que las bacterias mutualistas se encuentran repartidas por prácticamente todos los tejidos de nuestro organismo y que la integridad de las poblaciones bacterianas en cada territorio actúa como un importante factor de salud.

Flora vaginal: especies microbianas

Uno de esos territorios es la vagina. La microbiota vaginal es pobre en cuanto a variedad de especies microbianas: mientras que en el intestino pueden encontrarse más de 1000 especies distintas de bacterias, en la vagina se encuentran apenas 15 especies diferentes, pero este hecho no hace menos importante el papel que estos microorganismos tienen no solo en la salud de los órganos genitales externos femeninos, sino también en otros órganos vecinos como las vías urinarias bajas.

Las bacterias que predominan en la microbiota vaginal de una mujer sana, son predominantemente del género Lactobacillus. Los lactobacilos son bacterias Gram positivo, anaerobias aerotolerantes (no necesitan oxígeno para su supervivencia pero toleran su presencia). Es característico de estas bacterias la producción de ácido láctico (precisamente de ahí deriva su nombre), como producto final de su metabolismo. Los lactobacilos vaginales pertenecen predominantemente a las especies L. crispatus, L. jensenii, L. iners y L. gaseri.

Papel de los Lactobacillus

Justamente en su capacidad para producir ácido láctico radica su papel protector del entorno vaginal. La producción de ácido láctico induce un pH bajo en la zona que imposibilita el crecimiento de gérmenes patógenos. Adicionalmente producen peróxido de hidrógeno y bacteriocinas. La presencia en la zona de estos compuesto impide la proliferación de agentes patógenos como Gardnerella vaginallis o Candida albicans.

En determinadas situaciones, la concentración de lactobacilos disminuye. Esto ocurre de manera fisiológica durante la menstruación, pues el sangrado cambia las condiciones de pH de la zona y, por lo tanto, las condiciones de vida de los lactobacilos. También puede ocurrir con la aplicación de dispositivos intrauterinos, durante las relaciones sexuales o con el exceso de higiene con jabones inapropiados.

¿Se puede reponer la flora vaginal?

Cuando se ha producido una disbiosis vaginal (alteraciones en el patrón de las poblaciones bacterianas vaginales), parece ser conveniente la reestructuración de este patrón mediante la administración de determinados probióticos.

Existe evidencia del papel de los probióticos en la prevención de las vaginosis. En un metaanálisis publicado en Archives of Gynecology and Obstetrics, se valoró la eficacia de los probióticos como tratamiento coadyuvante de la vaginosis bacteriana en mujeres adultas. Se consiguió demostrar la utilidad de estos agentes. En este metaanálisis se evaluaron 12 ensayos clínicos diferentes en los que se emplearon diferentes cepas entre las que se encontraba L. crispatus.

La vía de administración fue tanto oral como tópica. Respecto a la vía de administración oral hay que decir que se ha demostrado su utilidad. Los lactobacilos vaginales administrados por vía oral llegan hasta el intestino. Allí se encuentran con unas condiciones no adecuadas para su proliferación. Por eso, van a migrar desde el ano hasta la vagina, atravesando la zona perineal y van a terminar colonizando la mucosa vaginal. La vía de administración oral suele ser mejor aceptada por parte de las pacientes que la administración de los óvulos vaginales.

Conclusiones

En resumen diremos que:

  • La microbiota vaginal es imprescindible para evitar la proliferación de microorganismos patógenos en la vagina. Además, evita la migración de éstos a zonas vecinas como la uretra.
  • La disbiosis vaginal condiciona una situación favorecedora del crecimiento de patógenos.
  • La administración de probióticos en el caso de disbiosis vaginal. Con ellos se consigue reestructurar la microbiota. Actúa como factor protector frente a vaginosis y a infecciones urinarias redicivantes.

Referencias
Huang H, Song L et al. Effects of probiotics for the treatment of bacterial vaginosis in adult women: a meta-analysis of randomized clinical trials. Arch Gynecol Obstet. 2013 Dec 8. [Epub ahead of print

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