Relación entre la serotonina y el estado de ánimo

Tristeza, alegría, apatía, enfado… ¿Qué son los sentimientos? Muchas veces gobiernan nuestra vida y nos inducen a tomar decisiones que pueden ser cruciales para nuestro futuro. En ocasiones no podemos controlarlos. Otras veces, somos capaces de trascender por encima de ellos. Pero detrás de esos sentimientos… ¿Sólo hay química? ¿Somos esclavos de nuestros neurotransmisores? ¿Qué tiene que ver la serotonina con todo esto?

Seguramente no. El estado de ánimo, las emociones o los sentimientos son situaciones muy complejas que se generan en el sistema nervioso central. Pero, sin embargo, están implicados muchos otros factores.

Por qué es importante la serotonina para el estado de ánimo

¿Qué es la serotonina?

La serotonina, 5-hidroxitriptamina o 5HT es una monoamina que actúa como neurotransmisor. Proviene del aminoácido triptófano. El L-triptófano, con el concurso de la enzima triptófano hidroxilasa, se metaboliza a 5-hidroxitriptófano o 5HTP.

Se han descrito dos isoformas distintas, la TPH1 y la TPH2. La primera se expresa en tejidos no neuronales, por lo que va a ser la responsable de la síntesis de la serotonina periférica. Y la segunda se encuentra exclusivamente en tejidos nerviosos y será la precursora de la serotonina que se encuentra en las neuronas.

¿Dónde se sintetiza la serotonina?

Siendo un neurotransmisor, es evidente que parte de ella tiene que sintetizarse en el sistema nervioso central. Concretamente en el tronco encefálico y, desde aquí, conecta con otras áreas cerebrales, estableciéndose una relación importante con el ánimo, la memoria, la agresividad, el miedo, el sueño, el apetito, las adicciones o el deseo sexual.

Pero la mayor parte de la serotonina no se encuentra en el cerebro o en otros tejidos nerviosos, sino que es sintetizada por las células enterocromafines del intestino. Desde aquí, pasa al torrente sanguíneo. Y es almacenada en las plaquetas en forma de gránulos y segregada durante la agregación plaquetaria.

Serotonina central y serotonina periférica

La serotonina es muy universal. No solo porque esté presente en distintos órganos y tejidos de nuestro cuerpo, sino porque está presente en casi todos los animales, en plantas e incluso en hongos.

Su presencia en animales y plantas nos puede hacer pensar que lo podemos adquirir con la alimentación, pero no es así. La serotonina no puede atravesar la barrera hematoencefálica, por lo que no es posible su paso desde el torrente sanguíneo hasta el cerebro. En la alimentación sí podemos adquirir su precursor, el triptófano, del que hablaremos más adelante.

Pero volvamos a la serotonina. Efectivamente, es una molécula suficientemente grande para no poder atravesar la barrera hematoencefálica, por eso tiene sentido hablar de serotonina periférica y serotonina central. Esta última es la que se encuentra en el cerebro y, como ya hemos indicado, tiene un papel relevante en el estado de ánimo, en el apetito o en el deseo sexual entre otros.

Pero la serotonina periférica no es menos importante. Y es que se ha demostrado su implicación en el metabolismo óseo, la salud cardiovascular, la división celular, la agregación plaquetaria e, incluso, el metabolismo de la glucosa.

Funciones de la serotonina en el organismo

Relación entre serotonina y depresión

Se ha establecido una relación entre la serotonina y su papel beneficioso en los pacientes con depresión. Pero, en este sentido, nos enfrentamos a dos dificultades que ambas tienen que ver con la función de la barrera hematoencefálica.

Por una parte, podemos medir los niveles de serotonina sérica, pero no los niveles cerebrales y no está muy claro si existe una correlación tan directa como para poder extrapolar una cifra a partir de la otra. Por otra parte, el tratamiento de la depresión con serotonina no es posible. Se debe a que la serotonina que se administre por vía oral no atravesará la barrera hematoencefálica y no será capaz de llegar hasta el encéfalo.

Los antidepresivos como la paroxetina, la sertralina o el escitalopram consiguen aumentar la presencia de la serotonina en el cerebro inhibiendo su recaptación. Es decir, no consiguen aumentar la síntesis de serotonina. Lo que sí logran es que ésta permanezca más tiempo en el espacio extracelular del tejido nervioso y, por lo tanto, que mantenga su función.

 

 

“Mariposas en el estómago”

¿Por qué ante una emoción positiva sentimos “mariposas en el estómago”? ¿Y por qué, si tenemos un disgusto, se nos quita el apetito? ¿Por qué si sufrimos ansiedad, esta se puede acompañar de síntomas digestivos? ¿Qué tienen que ver las emociones con el aparato digestivo?

Aquí entra en juego un concepto fundamental: el eje intestino cerebro. Se define como una red de comunicación bilateral entre el tracto gastrointestinal y el sistema nervioso central. En esta comunicación bidireccional juegan un papel fundamental tanto el triptófano como la microbiota intestinal.

El triptófano es un aminoácido esencial, que nuestro organismo no sintetiza y que, por tanto, hay que tomar de la alimentación. Podemos mencionar algunos alimentos ricos en triptófano como los plátanos, los huevos, la pasta, el arroz o las legumbres. A veces, con la alimentación no es suficiente y pueden administrarse complementos alimenticios con triptófano.

En ambos casos, el triptófano llega hasta el intestino. Y allí las bacterias de la microbiota intestinal modulan su metabolismo. A su vez, el triptófano también influye en la función del eje intestino-cerebro. Se sabe que la mayor parte de la síntesis de serotonina en nuestro organismo se hace en el intestino. Y aquí, en su mayoría, el triptófano se metaboliza a TPH1, dando lugar a la serotonina periférica. Sin embargo, una parte se transforma a TPH2 en las neuronas del plexo mientérico, estando muy relacionada con la motilidad intestinal.

Cómo aumentar los niveles de serotonina en nuestro organismo

Que las emociones no me quiten el sueño

Tras la transformación del triptófano en serotonina, esta puede metabolizarse por tres vías diferentes. Dos de estas vías metabólicas acaban produciendo metabolitos de deshecho. Pero, la tercera vía, con el concurso de la enzima N-acetilasa-5HT, produce melatonina.

La melatonina es la hormona del sueño, la reguladora de los ciclos circadianos de sueño-vigilia. Así que no es difícil entender que las emociones, tanto las positivas como las negativas, influyan en la regulación del sueño.

Resumiendo….

La serotonina influye en cuestiones tan importantes como el estado de ánimo, la temperatura corporal o el apetito. Pero también en el deseo sexual, el sueño, la salud cardiovascular, el metabolismo de los hidratos de carbono, la división celular o el metabolismo óseo. Es, por tanto, imprescindible para conseguir un estado de salud y de bienestar físico y emocional.

Como la serotonina no podemos adquirirla de la alimentación, debemos adquirir su precursor, el triptófano. Lo podemos hacer tanto a través de los alimentos como de complementos alimenticios en caso necesario. El metabolismo del triptófano comienza en el intestino con el concurso de las bacterias de la microbiota intestinal. Estas juegan un papel muy importante en la función del eje intestino-cerebro.

Si es para bien, sigamos sintiendo “mariposas en el estómago”.

Referencias

https://www.medicalnewstoday.com/articles/es/291259
https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0212-161120140010000047
https://academic.oup.com/brain/article-abstract/145/9/2967/6648879

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