Relación entre mala higiene del sueño y presión arterial alta

A un paciente hipertenso es aconsejable preguntarle por la calidad de su sueño para poder recomendarle, si existe alguna alteración, el tratamiento más adecuado en cada caso. Se le debe recomendar y enseñarle cómo mantener una adecuada higiene del sueño.

Para el paciente hipertenso: higiene del sueño

Importancia de dormir bien

Dormir cada día una media de 8 horas significa, para una persona que viva 90 años, dormir durante 30 años de su existencia.

Sí, seguro que todos hemos hecho alguna vez el cálculo. Todos lo tenemos muy claro pero, aun así, parece que no siempre le damos al sueño la importancia que tiene.

El sueño no es un período de descanso y desconexión, es muchísimo más que esto. El sueño es un período de actividad. Sí, de actividad en el sistema nervioso, en el sistema hormonal, en el sistema muscular… Es un período necesario para el mantenimiento de las funciones normales del organismo y para poder disfrutar de un buen estado de salud.

Sueño y vigilia; día y noche; sol y luna; luz y oscuridad. El eterno juego de los contrarios. ¿Contrarios?, nada de eso: complementarios.

No existe el día sin la noche, no existe la luz sin la oscuridad, no existe el sueño sin la vigilia, ni al revés. No, no son fases contrarias. Son simplemente las distintas partes de un mismo ciclo que se repite una y otra vez cada 24 horas.

Lo que pase durante el sueño condicionará nuestro estado durante la vigilia y al revés, lo que vivamos durante la vigilia, condicionará nuestro sueño.

Por qué es importante la higiene del sueño para el paciente hipertenso

Trastornos del sueño y relación con la hipertensión arterial

Estamos muy acostumbrados a escuchar el término “trastornos del sueño”. Sí, por supuesto que es un término que nos ayuda a comprender de lo que estamos hablando, pero perfectamente podríamos también acuñar “trastornos de la vigilia”.

O es que cuando dormimos mal, ¿no tenemos trastornos durante la vigilia? Alteraciones de la memoria, de la concentración, mal humor… por mencionar solo los síntomas más inmediatos que siguen a lo que denominamos “pasar una mala noche”.

Si nos centramos en el insomnio crónico, entonces las alteraciones son mucho mayores: desde alteraciones en el sistema inmune o endocrino a trastornos cardiovasculares entre otros; de hecho, hay evidencia de que las personas que duermen al menos siete horas diarias tienen un menor riesgo de padecer trastornos isquémicos, infarto agudo de miocardio, hipertensión arterial o distintos tipos de cáncer entre otros.

Nos vamos a centrar a continuación en la relación que existe entre un sueño de mala calidad y la hipertensión arterial y para esto, vamos a comenzar recordando cuáles son las fases del sueño y qué ocurre en cada una de ellas.

Fases del sueño

El sueño se comporta de forma cíclica, a lo largo de la noche se repite entre 4 y 6 veces un esquema que a su vez está compuesto por 5 fases que se van sucediendo consecutivamente.

Estas cinco fases en realidad las podríamos dividir en dos partes: las cuatro primeras fases corresponden a lo que llamamos el sueño no REM y la quinta es el denominado sueño REM. Las características de cada una de estas fases son:

  • Fase 1. Adormecimiento. Supone el 5% del tiempo total del sueño. Durante este período son frecuentes los despertares y las “sensaciones de caída”. Se sigue manteniendo un cierto contacto con el entorno.
  • Fase 2. Sueño ligero. Esta fase supone el 50% del tiempo de sueño. El tono muscular va disminuyendo y comienza la relajación física.
  • Fase 3. Transición. Es la que supone el 5% del tiempo. Si se produce el despertar en esta fase, se puede tener una cierta sensación de confusión.
  • Fase 4. Sueño profundo. Y supone un 15% del tiempo del ciclo. Es el más reparador, es cuando realmente se produce el descanso tanto físico como psíquico. En esta fase se produce un enlentecimiento de la respiración y de la frecuencia cardíaca y disminuye la tensión arterial.
  • Fase 5. Sueño REM. (Rapid Eyes Movements). Supone el 25% del tiempo del ciclo. En los ojos se producen movimientos rápidos, también hay actividad en los músculos de la cara. El pulso y la respiración se aceleran. Es un estado de actividad cerebral. En esta fase es cuando se producen las ensoñaciones elaboradas.

Cuál es la higiene del sueño en el paciente hipertenso

Fases para mantener la salud

De estas 5 fases, podemos decir que las realmente necesarias para mantener la salud son las dos últimas fases. Es decir, la del sueño profundo y la fase REM, siendo las otras fases preparatorias de estas dos.

Si el sueño es fraccionado y el ciclo se interrumpe en las primeras fases, el inicio del nuevo ciclo se hace desde la fase 1, por lo que el tiempo total de sueño REM y sueño profundo se reducen.

Durante el sueño profundo es cuando se produce una disminución del tono vascular periférico, con reducción de la presión arterial y de la frecuencia cardíaca.

Si el sueño profundo se ve interrumpido, se mantienen cifras más altas de tensión arterial durante la noche. Parece que estas cifras nocturnas de tensión arterial mantenidas se correlacionan con una hiperactividad del sistema nervioso simpático y del eje renina angiotensina. Este es responsable de que las cifras tensionales elevadas se mantengan también durante la vigilia.

Se ha comprobado que los pacientes con determinados trastornos del sueño tienen habitualmente cifras más altas de tensión arterial por la mañana y en un porcentaje de ellos, esta hipertensión arterial se mantiene durante el día.

 

Pacientes hipertensos y su falta de sueño

Más datos a favor de esta asociación.

Se han publicado algunos trabajos que dicen que más del 80% de los pacientes hipertensos padecen trastornos del sueño. Y de estos trastornos, los más habituales el insomnio y los ronquidos.

Mención aparte merece el síndrome de apnea obstructiva del sueño. La apnea del sueño produce despertares que dificultan el establecimiento de la fase de sueño profundo. Pero, además, supone una situación de hipoxemia y acidosis que condiciona una vasoconstricción pulmonar y sistémica con la consiguiente elevación de las cifras de presión sanguínea por la noche que se correlacionan con una hipertensión arterial mantenida por el día.

Podríamos preguntarnos si entre los trastornos del sueño y la hipertensión existe simplemente una asociación o también hay una causalidad.

Qué tiene que ver la mala higiene del sueño con la hipertensión

Lo primero está estadísticamente comprobado y lo segundo es cada vez más aceptado a la luz de las últimas investigaciones. Quizás la mejor prueba clínica de la causalidad entre insomnio e hipertensión es poder comprobar cómo el paciente hipertenso con trastornos del sueño mejora sus cifras tensionales cuando se consigue controlar el insomnio.

Por ello, es importante, ante un paciente hipertenso, preguntarle por la calidad de su sueño para poder recomendarle, si existe alguna alteración, el tratamiento más adecuado en cada caso.

Se debe comenzar  siempre por informarle de las medidas que son consideradas higiene del sueño y que son las más adecuadas. Además de prescribirle complementos alimenticios con melatonina y fitoterapia o plantearse el tratamiento con benzodiacepinas si fuera necesario.

Referencias

https://magazine.medlineplus.gov/es/art%C3%ADculo/apnea-del-sueno-en-la-infancia-se-relaciona-con-presion-arterial-alta-en-la-adolescencia
https://www.elsevier.es/es-revista-vigilia-sueno-270-articulo-sindrome-apneas-hipopneas-del-sueno-hipertension-13085192
https://www.scientificamerican.com/espanol/noticias/reuters/los-problemas-para-dormir-son-un-indicio-de-presion-alta/

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