Inflamación y dolor muscular | Causas y tratamiento

El dolor articular o artralgia es un tipo de dolor músculo esquelético que puede ser causado por inflamación.

Empeora con el movimiento, pero, por lo general, está presente incluso en reposo.

Causas de la inflamación y el dolor muscular

Todo sobre el dolor muscular

El dolor muscular es un tipo de dolor que forma parte de lo que se denomina dolor músculo esquelético.

Podemos distinguir, según la localización del dolor y la estructura que está afectada, varios tipos:

  • Dolor articular. Se manifiesta en alguna de las articulaciones o alrededor de ellas (rodilla, hombro, etc.). Puede ocasionar la limitación en el movimiento de esa articulación e incapacidad articular.
  • Dolor de tipo óseo. Es un dolor profundo, penetrante o sordo. Se presenta cuando está afectado el hueso o su estructura externa.
  • Y el dolor muscular en el que normalmente está afectado el músculo. Pero también puede afectar a otras estructuras como tendones, ligamentos, bolsas sinoviales.

Los traumatismos son la causa más frecuente de dolor

El dolor óseo aparece en la mayoría de los casos como resultado de un traumatismo. Otras causas menos frecuentes son la infección ósea (osteomielitis), los trastornos endocrinológicos y los tumores.

El dolor articular o artralgia puede ser causado por inflamación (artritis) o no. Las causas más frecuentes de dolor articular son:

  • Artritis que puede ser inflamatoria (como la artritis reumatoide).
  • Artrosis.
  • Artritis infecciosa, gota y trastornos relacionados.
  • Enfermedades autoinmunes.
  • Vasculitis.
  • Osteonecrosis.

Cómo aliviar la inflamación muscular

El dolor articular empeora con el movimiento, pero por lo general está presente incluso en reposo.

A veces, el dolor que se origina en estructuras cercanas a la articulación, como los tendones y las bolsas sinoviales, parece tener su origen en la articulación.

Los dolores musculares (mialgias) se presentan generalmente en personas jóvenes (por debajo de 50 años) que realizan actividades laborales y/o actividades deportivas repetitivas pudiéndose producir contracturas y dolores musculares.

Las lesiones musculares son muy frecuentes en deportes profesionales como el fútbol, baloncesto y balonmano.

Pueden afectar a uno o varios músculos del cuerpo y, en la mayoría de los casos, tienen un carácter benigno y autolimitado.

El dolor muscular es, con frecuencia, menos intenso que otro tipo de dolores musculoesqueléticos, pero existen algunas situaciones como, por ejemplo, el espasmo muscular que provoca un dolor muy intenso.

A veces, el dolor muscular involucra a los ligamentos, tendones o fascias. Este dolor aparece con el movimiento, pero suele desaparecer en reposo.

La causa más frecuente de dolor en los ligamentos son los esguinces. También las bolsas sinoviales pueden causar dolor.

¿Qué tipo de dolores musculares existen?

El dolor muscular se puede dividir en:

  • Dolor relacionado con el ejercicio. Este, a su vez, lo podemos dividir en:
    • Dolor inmediato durante el ejercicio, suele afectar a músculos específicos.
    • El dolor después del ejercicio. Suelen afectar a personas con bajo entrenamiento y se suelen deber a microtraumas e inflamación.
  • Dolor no relacionado con la actividad muscular.

Dolor que aparece con la actividad muscular

Cuando el dolor está relacionado con la actividad muscular, puede aparecer durante el ejercicio físico en sí o poco después (generalmente en un plazo de 24 a 48 horas), como suele ocurrir con la rigidez muscular, los calambres y las distensiones.

Dolor no relacionado con la actividad muscular o en reposo

El dolor muscular no presenta relación con el ejercicio o la actividad física. Probablemente, se debe a otras causas, como una infección, que no están en relación con enfermedad muscular.

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Causas de dolor muscular

Dentro de las causas más frecuentes de dolor muscular podemos encontrar:

  • Traumatismos, sobrecarga, tensión, etc.
  • Enfermedades metabólicas y endocrinas. Se trata de dolores que aparecen en reposo y no tienen relación con el ejercicio. Algunas de estas enfermedades son: hipotiroidismo, osteomalacia, insuficiencia hepática, falta de magnesio, etc.
  • Infecciones. Algunas bacterias, virus y parásitos provocan infecciones que pueden producir dolores musculares
  • Reumatismos. Fibromialgia, lupus, artritis reumatoide, etc.
  • Medicamentos. Las estatinas pueden provocar dolores musculares. También otros fármacos como los fibratos, ciclosporina, zidovudina, retinoides, colchicina, D penicilamina, etc.
  • Enfermedades musculares:
    • De tipo metabólico. Se trata de enfermedades genéticas que alteran la función muscular y se bloquea la producción de energía. Hablamos de alteraciones de enzimas, de la cadena respiratoria, del glucógeno o del metabolismo de las grasas. El dolor se origina en relación con el ejercicio.
    • Inflamatorias. Se trata de enfermedades autoinmunes como la polimiositis, dermatomiositis y miopatía por cuerpos de inclusión que pueden dar lugar a dolor muscular en reposo y se agrava con el ejercicio.
    • Distrofias miotónicas. El dolor aparece asociado al ejercicio y se acompaña de otros síntomas.

¿Qué síntomas pueden aparecer junto al dolor?

El dolor muscular puede afectar a cualquier músculo del cuerpo, pero el dolor puede estar asociado a varios síntomas como:

  • Rigidez muscular.
  • Hormigueos.
  • Ardor.
  • Dificultad para realizar movimientos.
  • Hinchazón.

La mayoría de las veces, el dolor muscular es el resultado de una lesión o de un esfuerzo excesivo del músculo durante la actividad física.

Los deportistas están más expuestos a experimentar dolor muscular que otras personas. Es frecuente la aparición de calambres, dolor y rigidez, espasmos (rigidez muscular severa) y desgarros musculares (rotura parcial o total de un músculo).

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Tratamiento y alivio del dolor muscular

El tratamiento para aliviar el dolor y la inflamación debe ir encaminado a tratar la causa que lo produjo.

En muchos casos se recomendará un tratamiento con analgésicos, antiinflamatorios no esteroideos o, incluso, derivados opiáceos.

Dependiendo de la causa del dolor, la aplicación de frío o calor o la inmovilización de la articulación pueden ayudar a aliviar el dolor musculoesquelético.

En la fase aguda del dolor se utiliza aplicación de frío, mientras que, en la fase subaguda, tras 48 o 72h, es mejor la aplicación de calor.

El calor promueve la recuperación muscular al aumentar la circulación sanguínea, lo que favorece la llegada de oxígeno y nutrientes esenciales a los tejidos dañados. La aplicación de calor o termoterapia no es adecuada para hematomas, esguinces, desgarros y dolores articulares, para los cuales es preferible el frío.

En el caso del dolor y la rigidez muscular, el descanso, el estiramiento y el masaje del músculo, afectado, la aplicación de calor y la ingesta de analgésicos son por lo general suficientes.

Los masajes, si se acompañan de la utilización de geles o cremas tópicos con efecto calmante, tienen como objetivo actuar sobre la inflamación y acelerar la recuperación.

Si el dolor es repentino tras una lesión, se recomienda aplicar una compresa fría (hielo), luego descansar, elevar y comprimir el músculo afectado con un vendaje. Si el dolor persiste, se pueden prescribir analgésicos y relajantes musculares.

¿Cuál es el mejor tratamiento para la inflamación muscular?

Otras soluciones para el dolor y la inflamación

Existen también otras soluciones que ayudan a reducir el dolor muscular, sin medicación.

La neuroestimulación eléctrica transcutánea (TENS) ayuda a aliviar el dolor muscular y articular. La corriente tiene una acción analgésica y antiinflamatoria.

La utilización de electroterapia de alta frecuencia (onda corta, continua y pulsátil) permite reequilibrar las concentraciones de minerales dentro y fuera de las células musculares para reducir el dolor y acelerar la curación de un músculo desgarrado.

El campo electromagnético optimiza la recuperación. Entre los efectos fisiológicos que produce la onda corta son los de la termoterapia en general: aumento de la temperatura, circulación, elasticidad, disminución del dolor y otros efectos de tipo atérmico como son: reabsorción de edemas, disminución de la inflamación y favorecen la regeneración de los tejidos.

En muchas lesiones musculares, los ultrasonidos se utilizan con mucha frecuencia en fisioterapia. Los ultrasonidos provocan una acción cicatrizante, antiinflamatoria o analgésica.

Referencias
  • Ramos, E., Blas, C., & López, S. (2015). Curso básico sobre dolor. Tema 4. Dolor muscular y articular. Abordaje farmacéutico. Farmacia profesional, 29(4), 31-42.
  • Argoff, C. E., Dubin, A., & Pilitsis, J. (2019). Tratamiento del dolor. Secretos. Elsevier Health Sciences.
  • Von Roenn, J. H., Paice, J. A., & Preodor, M. E. (2007). Diagnóstico y tratamiento en el dolor. McGraw-Hill Interamericana.

 

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