Los casos de insomnio aumentan la fatiga pandémica

Distintas organizaciones reconocen que la fatiga pandémica es un trastorno caracterizado por cansancio y este se debe al mantenimiento durante un periodo muy largo de tiempo de la crisis sanitaria de la COVID-19 y las restricciones que implica.

Efectos de la fatiga pandémica

Datos sobre la fatiga pandémica

Se estima que existe un 25-30% de personas que presentan síntomas en relación a la fatiga pandémica.

Dichos síntomas son:

  • Irritabilidad
  • Dolor de cabeza
  • Ansiedad
  • Tristeza
  • Depresión
  • Trastornos del sueño

Los adolescentes y niños son los más afectados, pudiendo llegar a un 50% de afectación a esta edad.

También hay que tener en cuenta, que no toda la población ha tenido el mismo grado de impacto. Las personas que han salido de su casa a trabajar han presentado menor grado de afectación que aquellas que han estado en casa con teletrabajo. Estas últimas han perdido su contacto social habitual.

Recientes estudios destacan las alteraciones del sueño. En concreto, el insomnio, es una de las consecuencias más frecuentes del padecimiento de la COVID-19.

Cómo ha afectado la pandemia a los hábitos de sueño

La fatiga pandémica ha afectado sobre todo a la higiene del sueño y esto se produce por varios motivos. Al permanecer encerrados en casa ha sido más difícil mantener los horarios del sueño porque no existía la obligación de levantarse para ir a trabajar o realizar otra actividad.

Las personas no han controlado el horario para levantarse, dormir la siesta o irse a la cama ni los horarios de las comidas. Los horarios de las comidas también influyen en la regulación del sueño.

Durante la pandemia, el insomnio ha causado numerosas consecuencias negativas. Pero no sólo en el aspecto físico si no en el estado emocional y psicológico.

Numerosos estudios y encuestas que se han realizado durante la crisis sanitaria muestran cambios cuantitativos y cualitativos importantes del sueño.

Estas publicaciones remarcan la necesidad de abordar los patrones alterados de sueño. Además, plantean la utilización de medidas y terapias para ayudar a dormir a las personas más susceptibles.

Un estudio reciente, de agosto de 2020, realizado en el Reino Unido observó que una de cada 4 personas tenía problemas de insomnio.

De estos, sobre todo se trataba de trabajadores esenciales (sanitarios, comercio, etc.), madres y determinados grupos étnicos. Se observó un gran aumento de la prevalencia de insomnio en los países más afectados por la pandemia

Por qué la fatiga pandémica provoca insomnio

Alteraciones del sueño durante la pandemia

La duración prolongada de la pandemia y las restricciones que han existido de cara a luchar contra ella, ha ocasionado una serie de alteraciones en el sueño:

  • Alteraciones en la inducción del sueño (Conciliación)
  • Alteraciones en el mantenimiento del sueño
  • Despertares precoces

Muchas personas que no duermen bien, es decir no duermen las horas suficientes, experimentan un aumento de la irritabilidad y refieren cansancio.

Otros factores que han influido durante esta pandemia ha sido la falta de exposición a la luz solar, factor muy importante en el ritmo sueño- vigilia.

Al permanecer en oscuridad más tiempo del normal se puede producir una alteración de la regulación en la secreción y producción de la melatonina por parte de la glándula pineal, hormona que regula nuestro ritmo circadiano.

No debemos olvidar que algunas patologías como la ansiedad y la depresión provocan insomnio y durante la pandemia este tipo de enfermedades se han visto agravadas.

Se ha observado un consumo aumentado de psicofármacos durante la crisis sanitaria de la COVID-19.

Consecuencias de la fatiga pandémica: insomnio

Consecuencias del insomnio durante la pandemia

Los constantes problemas para conciliar el sueño, mantenerlo o evitar despertares precoces han provocado impacto en la salud de numerosas personas tales como obesidad, ansiedad, enfermedades cardiovasculares, diabetes, etc.

Se considera adecuada una duración de sueño en torno a 7 horas con variaciones dependiendo de cada individuo.

Muchos estudios han demostrado que la falta de sueño puede producir:

  • Falta de atención
  • Pérdida de memoria
  • Problemas de concentración
  • Irritabilidad
  • Cambios de humor
  • Somnolencia diurna
  • Desórdenes metabólicos
  • Aumento de problemas cardiovasculares (HTA, Angina, etc.)
  • Estrés y ansiedad
  • Alteraciones de la inmunidad.

Los hábitos del sueño han cambiado con la pandemia, se han alterado los horarios, el número de horas para descansar, utilización de ordenadores o dispositivos electrónicos durante muchas horas, etc.

Hay que añadir que el rendimiento cognitivo y por tanto el rendimiento laboral se ha visto alterado con la falta de sueño durante la pandemia.

COVID-19 e insomnio

Muchas personas que han padecido la COVID-19, aquellas que evolucionaron correctamente e incluso estuvieron asintomáticas y no fue necesario el ingreso hospitalario, refirieron insomnio durante un periodo de tiempo bastante prolongado. Muchas de estas personas no dormían más de 3 horas.

Han existido una serie de cambios fisiológicos relacionados con COVID-19 que pudieran contribuir a la aparición de trastornos del sueño.

No existe en el momento actual una evidencia clara para orientar la atención clínica y la investigación sobre estos trastornos del sueño.

Parece importante que estas alteraciones del sueño se establezcan de forma transitoria y no se conviertan en problemas crónicos.

En algunos casos el virus podría afectar áreas que controlan el sueño en nuestro cerebro, ya que existen hallazgos de que el virus puede unirse a las neuronas e inducir problemas en las mismas.

Todavía se sabe poco acerca de los posibles efectos de COVID-19 sobre el sistema nervioso central. Los pacientes que se restablecen del covid-19 desarrollan síntomas de fatiga, alteraciones del sueño e, incluso, fiebre persistente.

Esto, lamentablemente, puede persistir por un periodo prolongado.

Medidas para evitar el insomnio provocado por la fatiga pandémica

Medidas frente al insomnio

Algunos especialistas en tratamiento del sueño indican que a través de medidas de higiene del sueño y terapias de relajación junto con terapia cognitiva conductual pueden ser más útiles que la utilización de fármacos.

Se recomienda, en el primer escalón, una buena higiene del sueño. Esta debe incluir horarios regulares, evitar factores estresantes, disminuir la ingesta de alcohol, evitar estimulantes como el café o bebidas con cafeína. También evitar el uso de dispositivos electrónicos a la hora de acostarse. Por supuesto, mantener una dieta equilibrada junto con la realización de ejercicio físico.

Algunos fármacos como los antihistamínicos, estimulantes, etc., puede agravar la situación. Por tanto, se recomienda en todo caso la utilización de melatonina. Es una sustancia cronobiótica ideal para aquellos pacientes con trastornos del ritmo circadiano del sueño como el retraso en la fase del sueño, despertares precoces o mantenimiento del sueño. Y, en muchas ocasiones, en sinergia con algunos productos fitoterápicos como la pasiflora o la melisa.

El tratamiento complementario a corto plazo mediante hipnóticos, como benzodiacepinas o análogos benzodiazepínicos, se ha de utilizar solo como último recurso.

Referencias
• https://espanol.medscape.com/verarticulo/5906540
• Jackson CL, Johnson DA. Sleep disparities in the era of the COVID-19 pandemic highlight the urgent need to address social determinants of health like the virus of racism. J Clin Sleep Med. 2020;16(8):1401–1402.
• Huang, C., Huang, L., Wang, Y., Li, X., Ren, L., Gu, X., … & Cao, B. (2021). 6-month consequences of COVID-19 in patients discharged from hospital: a cohort study. The Lancet.
• Song, E., Zhang, C., Israelow, B., Lu-Culligan, A., Prado, A. V., Skriabine, S., … & Iwasaki, A. (2021). Neuroinvasion of SARS-CoV-2 in human and mouse brain. Journal of Experimental Medicine, 218(3), e20202135.
• Mandelkorn, U., Genzer, S., Choshen-Hillel, S., Reiter, J., Meira e Cruz, M., Hochner, H., … & Gileles-Hillel, A. (2021). Escalation of sleep disturbances amid the COVID-19 pandemic: a cross-sectional international study. Journal of Clinical Sleep Medicine, 17(1), 45-53.

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