Vitaminas hidrosolubles como refuerzo para el sistema inmunológico

Las vitaminas hidrosolubles como su nombre indican son solubles en agua. Entre estas vitaminas encontramos las vitaminas del grupo B y la vitamina C. Las necesidades diarias de estas vitaminas varían según la edad y el sexo.

Qué aportan las vitaminas hidrosolubles

Las vitaminas

Se denominaron vitaminas a aquellas sustancias químicas que resultaban esenciales para la vida pero que el cuerpo no era capaz de sintetizar a partir de otros compuestos. Pero la investigación actual nos dice que este término no es tan específico como cabría pensar. Los nombres de las vitaminas se nombraron por orden de descubrimiento: A, B, C, D.

Después aparecieron grupos de vitaminas como el grupo B y se le asignaron nombre individuales: vitamina B1, B2, B3, B4, B5, etc.

Muchas sustancias que se descubrieron posteriormente como la colina o las antiguas vitaminas B8, F, G, H, etc., se han dejado de nombrar como vitaminas a medida que ha avanzado el conocimiento científico y algunos actualmente se denominan nutrientes esenciales.

Tipos de vitaminas

Existen dos tipos de vitaminas atendiendo a su solubilidad en agua. Las vitaminas lipososlubles y las vitaminas hidrosolubles.

Las vitaminas liposolubles no son solubles en agua y se encuentran en la grasa de los alimentos. Se pueden almacenar en la grasa del organismo. En este grupo se encuentran la vitamina A, D, E, y K.

Las vitaminas hidrosolubles, como su nombre indica, son solubles en agua. Entre estas vitaminas encontramos las vitaminas del grupo B y la vitamina C. Los procesos de elaboración de los alimentos provocan la pérdida de su valor nutritivo y propiedades. Las necesidades diarias de estas vitaminas varían según la edad y el sexo. Son eliminadas a través de la orina y se deben consumir de forma regular para evitar su deficiencia. La vitamina B12 es una excepción ya que se acumula en el hígado.

 

 

Vitaminas del grupo B

Este grupo de vitaminas hidrosolubles está compuesto por numerosas vitaminas. Entre ellas encontramos:

  • La vitamina B1 o tiamina presenta una serie de funciones: funcionamiento correcto de los músculos y del sistema nervioso, interviene en el metabolismo de los hidratos de carbono, grasas y proteínas. Su deficiencia grave produce la enfermedad de Beri-beri que provoca alteraciones neurológicas, debilidad muscular y trastornos cardíacos que pueden conducir a la muerte.
  • Vitamina B2 o riboflavina. Participa en:
    • Mantenimiento de una buena salud ocular y alivio de la fatiga ocular.
    • Ayuda a mantener sana la piel, las mucosas, las uñas y el cabello.
    • Interviene en el metabolismo de los hidratos de carbono, grasas y proteínas.
    • Participa en los procesos de respiración celular.
    • Formación de anticuerpos y glóbulos rojos.
  • Vitamina B3 o niacina. Esta vitamina participa en:
    • El metabolismo de los hidratos de carbono, grasas y proteínas.
    • Presenta funciones relacionadas con el sistema nervioso, aparato digestivo y piel.
      Nuestro organismo es capaz de producir una cierta cantidad de niacina a partir del aminoácido triptófano, pero el mayor aporte se realiza a través de los alimentos.
      Es poco frecuente encontrarnos estados carenciales de niacina, si bien, en los países subdesarrollados puede existir. Su deficiencia produce la pelagra, una enfermedad caracterizada por alteraciones en la piel, dermatitis, diarrea y demencia.
  • Colina. Considerada como nutriente esencial. Llamada también vitamina B4. El hígado puede producir una pequeña cantidad de colina, pero la mayor parte de la colina que se encuentra en el organismo proviene de los alimentos que se consumen. Sus funciones principales son:
    • Produce la acetilcolina que es un importante neurotransmisor.
    • Forma parte de las membranas celulares y para la transmisión de señales en dichas membranas.
    • Implicada en el transporte de los lípidos.
    • Interviene en la formación de los receptores de acetilcolina.
    • Desempeña un papel primordial en el metabolismo de las grasas.
  • Vitamina B5 (ácido pantoténico)
    La B5 participa en los procesos por los cuales obtenemos energía a partir de los alimentos. También contribuye a la producción de colesterol y otras grasas esenciales.
  • La piridoxina o vitamina B6 participa en:
    • Regulación del metabolismo de grasas y proteínas.
    • Interviene en la formación de hemoglobina, anticuerpos y en la síntesis de ADN y ARN.
    • Es necesaria en el proceso de conversión de triptófano en niacina y serotonina.
    • Está relacionada con la función cognitiva, ya que ayuda a mantener el funcionamiento de las células nerviosas, la función inmunitaria y la actividad de las hormonas esteroideas.

Beneficios de la vitamina B y de las vitaminas hidrosolubles

Vitamina B7, B9 y B12

  • La vitamina B7, también llamada biotina, vitamina H o vitamina B8, es un miembro del grupo de las vitaminas B. La biotina sólo puede ser sintetizada por bacterias, mohos, levaduras, algas y ciertas especies de plantas. Las bacterias productoras de biotina en el cuerpo humano se encuentran en el intestino. Además, la biotina se ingiere con los alimentos. La biotina presenta una serie de funciones:
    • Metabolismo normal de la glucosa.
    • Producción de ácidos grasos y aminoácidos (proteínas).
    • Mantenimiento de la piel y las membranas mucosas normales.
    • Funcionamiento normal del sistema nervioso.
    • Mantenimiento de la piel, cabello y uñas.
  • Vitamina B9 (ácido fólico). Sus funciones más importantes son:
    • Prevención de la espina bífida.
    • Es necesaria para la síntesis de aminoácidos y ADN.
    • Participa en la formación y maduración de glóbulos rojos y glóbulos blancos.
    • Participa en el funcionamiento de numerosos enzimas.
    • Mantenimiento y reparación de células.
  • Vitamina B12 (cianocobalamina). Esta vitamina contribuye:
    • Formación y maduración de los glóbulos rojos y maduración de los tejidos.
    • Asociada al ácido fólico es necesaria en la fase de división activa de las células hematopoyéticas de la médula ósea.
    • Funcionamiento normal del sistema nervioso.
    • Metabolismo energético normal.
    • Funciones psicológicas normales.
    • Funcionamiento normal del sistema inmunitario.
    • Disminución de la fatiga y el agotamiento, y desempeña un papel en el proceso de división celular.

Vitamina C (ácido ascórbico)

La vitamina C fortalece el sistema inmunitario, mejora la cicatrización de heridas y facilita la absorción de calcio y hierro. También contribuye a la formación de colágeno, una proteína clave para piel, tendones, ligamentos y vasos sanguíneos, además de ser una antioxidante natural.

La vitamina C tiene un papel esencial en el funcionamiento del sistema inmune, tanto en la inmunidad innata como en la adaptativa, al interferir con la síntesis de citoquinas proinflamatorias y garantizar el mantenimiento de la integridad de las distintas barreras epiteliales que constituyen la primera defensa frente a patógenos.

La vitamina C y las vitaminas hidrosolubles

Las vitaminas hidrosolubles y el sistema inmunitario

El sistema inmunitario es responsable de la defensa del organismo. Existen una serie de factores que influyen positivamente en el sistema inmunitario. Hablamos de la práctica habitual de ejercicio, mantenimiento de un peso corporal adecuado, ausencia de hábitos tóxicos y una alimentación adecuada. Dentro de la alimentación, las vitaminas son imprescindibles para que el sistema inmunitario funcione y se mantenga correctamente.

Las vitaminas hidrosolubles participan en el mantenimiento y fortalecimiento del sistema inmunitario. Las vitaminas B1, B6, B9 (folato) y B12 participan de forma conjunta en la formación de proteínas que son importantes para el sistema inmunitario y el ADN. Además, las vitaminas del grupo B se han relacionado especialmente con la mejora de la reacción inmune en enfermos graves.

Por otro lado, la vitamina C presenta numerosas acciones sobre la respuesta inmune como son:

  • Mejora la actividad antimicrobiana y de células Natural Killer (NK), la proliferación de linfocitos T, la quimiotaxis, el aumento de la producción de citoquinas y la síntesis de inmunoglobulinas.
  • Inhibe la activación excesiva del sistema inmune y por tanto, previene el daño tisular.
  • Mantiene el estado oxidativo de las células y protege contra las especies reactivas del oxígeno generadas durante la respuesta inflamatoria.
  • Estimula las funciones de los leucocitos (neutrófilos, y movimiento de los monocitos).
  • Regula la respuesta inmunitaria a través de sus propiedades antivirales y antioxidantes.

Existen publicaciones científicas que demuestran que una administración adecuada de vitamina C puede reducir la frecuencia y duración de infecciones de las vías respiratorias y resfriados.

Los resultados de los estudios demuestran la importancia de utilizar diferentes vitaminas como la A (y su precursor el betacaroteno), B, E, D y C para el mantenimiento y refuerzo del sistema inmune.

Referencias

https://ods.od.nih.gov/factsheets/VitaminC-DatosEnEspanol/
Mauro-Martín, S., & Garicano-Vilar, E. (2015). Papel de la vitamina C y los β-glucanos sobre el sistema inmunitario: revisión. Revista Española de Nutrición Humana y Dietética, 19(4), 238-245.
Godínez-Rubí, M., Valle-Anaya, M. G., & Anaya-Prado, R. (2012). Vitaminas hidrosolubles y su efecto sobre la expresión génica. Revista Latinoamericana de Cirugía, 2(1), 40-48.
Blanco de Alvarado Ortiz, T., & Alvarado Ortiz Ureta, C. (2020). Vitamina C: Aliada de la salud.

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