Soluciones naturales para la cistitis

La cistitis es la inflamación de las vías bajas urinarias. Está producida, en la mayor parte de los casos, por una infección bacteriana.

La bacteria que con más frecuencia produce cistitis (en un 70-80% de los casos) es la Escherichia Colli, seguida de Proteus, Klebssiella o Pseudomonas.

En conjunto, las cistitis son la segunda causa infecciosa de consultas en atención primaria, únicamente por detrás de las infecciones respiratorias.

Cómo tratar y prevenir las cistitis

Cistitis: cuestión de mujeres

La cistitis es más frecuente en mujeres que en hombres por razones anatómicas (uretra más corta).

También por la protección antibacteriana que suponen en el hombre las secreciones prostáticas y por razones hormonales, cuya prueba es el aumento de las cistitis en el embarazo.

En los hombres también puede haber cistitis pero en menores de 50 años son muy infrecuentes. A partir de los 65 aumenta la incidencia, principalmente condicionada por el aumento de patología prostática.

Un 37% de las mujeres tendrá al menos una cistitis en su vida y un 12% tendrán varios episodios.

La recurrencia de las cistitis es muy común pero hay que distinguir cuando la recidiva tiene lugar en las dos siguientes semanas a la infección inicial o cuando se produce más alejado en el tiempo.

Cuando la recidiva se produce en las dos primeras semanas, normalmente se trata del mismo agente patógeno que en realidad no ha sido erradicado. Cuando la recurrencia es posterior a este período de tiempo, generalmente es una infección nueva.

Cistitis cuestión de mujeres

Síntomas de cistitis y tratamiento

Los síntomas principales de cistitis son:

  • La polaquiuria. Son las ganas frecuentes de orinar con sensación de que no se vacía totalmente la vejiga
  • Urgencia miccional
  • Sensación de dolor o ardor al orinar. A veces la orina puede estar turbia y tener un olor fuerte y en ocasiones, incluso puede tener presencia de sangre.
  • Es común que haya una sensación de dolor o pesadez en la parte baja del abdomen o en la zona lumbar.
  • En los ancianos los síntomas son más vagos
  • A veces pueden manifestarse simplemente como falta de apetito, cansancio y adormecimiento.

El tratamiento de las cistitis se basa en la antibioterapia. Sin embargo existen algunos tratamientos coadyuvantes que pueden colaborar tanto en la disminución de los síntomas como en la prevención de las recidivas.

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¿Cómo se produce?

Para establecer un adecuado tratamiento de la cistitis hay que conocer cuál es la forma de producción de esta.

La bacteria causante (la E. Coli con mayor frecuencia), habita normalmente en el intestino grueso. En este hábitat está controlada por la microbiota intestinal que impide su sobrecrecimiento.

Si se produce una alteración en la microbiota intestinal (disbiosis) que permita la proliferación de la E. Coli o se favorece su salida a través del ano (por ejemplo por una higiene inadecuada), entonces la bacteria podrá atravesar el perineo y llegar hasta la uretra. Allí asciende hasta llegar a la vejiga.

La E. Coli, al igual que otras bacterias, posee unos órganos llamados fimbrias que permiten anclarse a la pared de la vejiga. Una vez anclada, es capaz de reproducirse y de producir la patología. La E. Coli presenta principalmente dos tipos de fimbrias.

Son las tipo I y las tipo P. Las tipo I se anclan en las glicoproteínas de superficie de las células del urotelio vesical, son ricas en manosa y son inhibidas por la fructosa.

Evita cistitis tomando bayas

Tratamiento

Conociendo este mecanismo, se puede actuar desde distintos enfoques. En primer lugar, es conveniente equilibrar la microbiota intestinal, para controlar el crecimiento de la E. Coli y de otras enterobacterias causantes de cistitis.

Los probióticos han demostrado contribuir al equilibrio de la microbiota y por lo tanto a la prevención de las infecciones por enterobacterias patógenas.

La presencia en el intestino de determinadas bacterias, como algunas cepas de Lactobacillus Rhamnosus inhibe el crecimiento de bacterias patógenas.

También es importante controlar el estreñimiento si lo hubiera, pues el acúmulo de bacterias en la ampolla rectal favorece la salida de éstas al perineo y por tanto su llegada a la uretra. Una vez más los probióticos pueden ser de ayuda, pues regularizan el tránsito intestinal, acompañados idealmente de un aumento de la ingesta de fibra.

Si la E. Coli consigue llegar a la zona perineal puede iniciar su camino hacia la uretra. En su recorrido tendrá que atravesar la vagina. Aquí también tendrá que competir con otras bacterias, en este caso las bacterias beneficiosas que conforman la microbiota vaginal.

Se ha comprobado que el equilibrio de la microbiota vaginal dificulta la migración de las bacterias patógenas intestinales hasta la vejiga. La administración de probióticos del género lactobacilo, que son los predominantes a nivel vaginal, es también de utilidad en la prevención de las cistitis.

Por último, si la bacteria ha conseguido llegar hasta la vejiga, hay que impedir que se adhiera a las paredes vesicales.

¿Ayuda la fitoterapia en el tratamiento de la cistitis?

La fitoterapia puede ser en este caso de gran ayuda. La planta medicinal más utilizada para el tratamiento y la prevención de las infecciones del tracto urinario bajo es sin duda el arándano rojo americano.

Esta baya es rica en proantocianidinas del grupo A (PAC) que evitan el anclaje de las fimbrias de tipo P al urotelio. Además, por su contenido en fructosa, impiden el anclaje de las fimbrias tipo I.

El arándano tiene una buena tolerabilidad, un buen perfil de seguridad y prácticamente carece de interacciones farmacológicas. Existen, además, otras plantas ricas en PAC como la semilla de uva.

Arándano rojo y otras bayas contra la cistitis

Otra planta interesante es el brezo. Además de contener PAC también tiene flavonoides con acción diurética y la gayuba que contiene heterósidos con acción antimicrobiana.

Son también de interés el tomillo y el eucalipto por su efecto antiséptico urinario. Igualmente, todas aquellas plantas con efecto diurético suave como la cola de caballo, el diente de león o el ortosifón.

También hay que mencionar a la D-Manosa. Es un azúcar que es análogo a los receptores del urotelio. Es por ello  que se une a las bacterias impidiendo que éstas lo hagan a la mucosa de la vejiga.

Probióticos

En el mercado existen diferentes compuestos que son capaces de actuar en distintos puntos de este proceso. Estos son los probióticos intestinales y vaginales con arándano u otros fitoterápicos. Pueden ser de gran utilidad tanto en el tratamiento como en la prevención de las cistitis.

Por supuesto, la administración de estos complementos no sustituye a la antibioterapia. Lo que consiguen es potenciar sus efectos y a impedir las recidivas.

Medidas higiénico-sanitarias

Por otra parte, el seguimiento de las normas higiénico dietéticas es fundamental. No hay que olvidar:

  • Ingerir todos los días al menos litro y medio de agua
  • Mantener una adecuada higiene de la zona con agua y jabón neutro y siempre de delante hacia atrás
  • No retener la orina
  • Intentar controlar el estreñimiento si lo hubiera
  • Y utilizar ropa interior de algodón, no ajustada y cambiar rápidamente las prendas de baño húmedas.

Referencias
https://www.elsevier.es/es-revista-farmacia-profesional-3-articulo-fitoterapia-infecciones-del-tracto-urinario-X0213932414958658
http://www.infito.com/comunicacion/prensa/2013/infeccion-cistitis-escherichia-coli-verano-sexo/
https://cistitisderepeticion.com/tratamiento-natural-prevenir-infecciones-urinarias/

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