Riesgos del consumo excesivo de omeprazol

El omeprazol es un principio activo que pertenece al grupo de los inhibidores de la bomba de protones (IBP). Este grupo de fármacos tiene como objetivo la disminución de la secreción ácida del estómago, por lo que se emplean para el tratamiento y la prevención de úlceras gástricas y duodenales. Sin embargo, la preocupación  por el consumo excesivo de omeprazol está creciendo entre los médicos porque se utiliza para evitar la acidez estomacal de un día puntual.

Riesgos del consumo excesivo de omeprazol - HeelProbiotics - HeelEspaña
Prescripciones de omeprazol inadecuadas – HeelProbiotics – HeelEspaña

Datos sobre el consumo de omeprazol

Hasta la década de 1980, los fármacos utilizados para este fin eran la ranitidina y la cimetidina principalmente. La incorporación de omeprazol fue un importante paso, pues se trata de un medicamento más eficaz que sus predecesores y con un perfil de seguridad muy aceptable. Actualmente, se han incorporado otros principios activos a la familia de los IBP como el pantoprazol, el lansoprazol, rabeprazol y esomeprazol.

El omeprazol es el más antiguo y el más barato del grupo y sigue siendo el más utilizado. Tan utilizado que, según los datos del Sistema Nacional de Salud del 2016, fue el medicamento más usado en España, con un total de 54 millones de envases vendidos. Un 8.5% de los españoles toman omeprazol o alguno de sus derivados diariamente, frente a un 3% de los noruegos o un 2.7% de los italianos. De éstos datos viene la preocupación por el consumo excesivo de omeprazol.

España se encuentra a la cabeza del consumo de IBP en Europa, estando su consumo un 70% por encima de la media europea.

¿Por qué se da ese consumo excesivo de omeprazol?

Cada vez se está hablando más del sobreuso que se hace del omeprazol en nuestro medio. Este consumo excesivo de omeprazol se produce tanto por automedicación del paciente como por prescripción médica, de manera que se calcula que del 54 al 69% de las prescripciones, son inadecuadas.

¿Para qué se utiliza el omeprazol?

Entre las indicaciones del omeprazol se encuentran:

  • El tratamiento y la prevención de las recidivas de las úlceras duodenales y gástricas
  • El tratamiento de la enfermedad por reflujo gastroesofágico
  • Para el tratamiento erradicador del H. Pylori, junto a antibióticos
  • También para el tratamiento de las úlceras gástricas y duodenales asociadas a los AINEs.
  • Por último, para la prevención de éstas en pacientes de riesgo. Entendiendo por pacientes de riesgo los mayores de 60 años y los pacientes con antecedentes de hemorragia gastrointestinal.

Probablemente, esta última indicación es la que ha generado el sobreuso de este principio activo. En algún momento se acuñó el término de “protector de estómago” para referirse a los IBP y, seguramente, esto ha producido algunas confusiones y que hablemos a día de hoy de un consumo excesivo de omeprazol.

Omeprazol, ¿protector gástrico?

Casi las tres cuartas partes de los pacientes que toman este principio activo lo hacen en base a su papel como “protector gástrico”. Muchos de ellos le dan un uso incorrecto como antiácido ocasional que no es una indicación de omeprazol. Además, esa idea de “protector” hace pensar al paciente que sirve para cualquier molestia gastrointestinal producida por fármacos.

Por ello, hay una tendencia a su uso con la toma de antibióticos, cuyas posibles molestias intestinales deberían ser tratadas, si es necesario, con probióticos.

Como hemos indicado anteriormente, el uso de omeprazol como preventivo de úlceras asociadas a AINEs debe hacerse en grupos de riesgo y se considera grupo de riesgo a los mayores de 60 años. El problema es que, muchas veces, se prescribe este fármaco por un motivo concreto que cesa después. Pero el paciente se siente cómodo con “el protector”. Por ello, el consumo excesivo de omeprazol se prolonga en el tiempo. Estos pacientes, además, suelen estar polimedicados.

¿Qué efectos secundarios tiene el medicamento?

Riesgos del consumo excesivo de omeprazol - HeelProbiotics - HeelEspaña
Prescripciones excesivas de omeprazol – HeelProbiotics – HeelEspaña

Omeprazol es un fármaco eficaz y seguro pero, por supuesto, no inocuo y puede producir efectos adversos que hay que tener en cuenta. Los más frecuentes son cefalea, dolor abdominal, diarrea, náuseas y estreñimiento. Pero, también, puede producir una disminución de la absorción de vitamina B12 y de magnesio, un mayor riesgo de infecciones intestinales y de fracturas óseas relacionadas con osteoporosis.

La probabilidad de padecer estos efectos secundarios aumenta si el tratamiento es prolongado. Lo habitual es que los pacientes hagan un uso crónico del omeprazol, por encima de los dos años, y es muy poco frecuente que se les prescriba suplementos de magnesio o de vitamina B12.

Hay que hacer una mención especial al incremento del riesgo de osteoporosis en estos pacientes. Si bien es cierto que por tener más de 60 años son grupo de riesgo para padecer problemas gástricos por la toma de AINEs, también coincide que son grupo de riesgo para padecer osteoporosis y fracturas óseas.

Hay que hacer una valoración individualizada que sopese ambos riesgos y tomar la decisión en un sentido o en otro. Como en toda medicación crónica, cuando se sobrepasa un período de tratamiento de 1 año, se debería hacer una vigilancia regular y reevaluar la conveniencia o no de la prescripción.

Evitar la automedicación

Ninguna medicación puede banalizarse. El otorgar propiedades de “protector” a un medicamento puede llevar a confusión al paciente y el médico debe vigilar estrechamente la “medicación residual”. Nos referimos a esas prescripciones que se hicieron con sentido en un momento dado, pero que acaban perpetuándose en el tiempo, cuando ya no existe la razón para su uso o han cambiado de alguna forma las circunstancias del paciente.

No es muy lógico que España tenga un consumo excesivo de omeprazol, claramente superior al resto de Europa. Habrá que analizar por qué ocurre esto y cuál es la estrategia más adecuada en cada caso y abogar siempre por el uso racional de los medicamentos.

Rev Esp Enferm Dig 2016; 108 (3): 145-153

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