¿Qué hacer cuando un paciente no puede defecar?

El estreñimiento no es una enfermedad. Es un síntoma que puede ser primario o funcional o bien secundario a otras causas. Por otro lado, el estreñimiento crónico funcional afecta aproximadamente a un tercio de la población. Es más frecuente en mujeres que en hombres y más habitual en mayores que en individuos jóvenes. Cuando existen problemas para defecar, urge tomar medidas.

Por qué no se puede defecar

Más sobre el estreñimiento

Se define como una disminución en la frecuencia de las deposiciones. Y se acompaña de un esfuerzo excesivo para la evacuación con heces duras y secas.

Los síntomas, además de los propios por la dificultad de la evacuación intestinal, incluyen distensión abdominal, meteorismo, dolor abdominal, sensación de evacuación incompleta y en ocasiones nauseas, vómitos e inapetencia.

La principal complicación es la impactación fecal. Esta es más frecuente en personas ancianas y en pacientes inmovilizados. La impactación fecal se produce por la acumulación de heces en las regiones distales del colon, incluido el recto y puede tener consecuencias graves como la obstrucción mecánica o la perforación. En estos casos siempre hay que hacer un diagnóstico diferencial con otras obstrucciones mecánicas de colon y recto como la aparición de tumores.

Causas: por qué no puedo defecar

Entre las causas de estreñimiento hay que mencionar:

  • La más habitual es una baja ingesta de fibra y un aporte insuficiente de agua. Las personas que siguen una dieta rica en vegetales, granos y cereales integrales e ingieren al menos litro y medio diario de agua, tienen muchas menos probabilidades de padecer estreñimiento que aquellas que siguen una dieta más cárnica y más pobre en frutas y verduras.
  • Otra causa importante es el sedentarismo: los movimientos peristálticos del intestino están muy relacionados con la actividad física. La falta de esta actividad es un importante factor de riesgo para la aparición de estreñimiento, con especial incidencia en los ancianos y las personas con movilidad reducida.
  • La inhibición consciente a la hora de defecar es también responsable de la aparición de estreñimiento. Es cierto que existen condicionantes sociales que pueden dificultar la defecación, pero siempre que sea posible hay que evitar retrasar la evacuación, pues a la larga produce la anulación del reflejo ano-rectal. Este punto es muy importante en los niños, en los que hay que crear unos hábitos adecuados en cuanto a horarios para ir al baño.
  • Algunos medicamentos producen estreñimiento como efecto adverso. Los más habituales en este sentido son los opioides, los antagonistas del calcio, benzodiacepinas u opiáceos.
  • Por último, el estreñimiento puede ser secundario a enfermedades del intestino como la enfermedad de Crohn, cáncer de colon o recto, hemorroides, síndrome del intestino irritable, etc.

Consejos para defecar

Paciente estreñido

La historia habitual de un paciente estreñido o que no puede defecar es la de una persona que tiene dificultades para conseguir una defecación diaria. Este paciente suele conocer cuáles son los hábitos alimenticios que le ayudan a conseguir una frecuencia defecatoria aceptable. Puede pasar así largas temporadas. Pero, en ocasiones, por transgresiones alimenticias o por la aparición de otros factores, se produce un empeoramiento que se manifiesta con un período mayor sin poder ir al baño. A veces, incluso, se trata de 5, 6 o 7 días sin eliminación de heces.

Tras solucionar este cuadro agudo, el paciente vuelve a sus cuidados diarios y consigue de nuevo un tránsito intestinal más o menos adecuado. Podemos encontrar, por tanto, dos situaciones diferentes en el paciente estreñido:

  • Lo que podríamos denominar fase de mantenimiento, que puede controlarse con los hábitos higiénico-dietéticos que comentaremos a continuación.
  • Y la fase de empeoramiento. En muchas ocasiones hay que resolver con laxantes, de los que hablaremos después.

Hábitos higiénico-dietéticos

  • Sin ninguna duda, la principal recomendación para un paciente con estreñimiento es la ingesta diaria de fibra. El consumo medio de fibra a nivel mundial está alrededor de los 10-15 g/día, aunque en pacientes con dificultades para defecar, debería incrementarse hasta casi los 30 g diarios. La dieta rica en fibra determina un aumento del volumen de las heces y una disminución de su consistencia, lo que favorece la evacuación. La fibra soluble retiene agua, por lo que fluidifica las heces y tiene además un efecto prebiótico que contribuye al equilibrio de la microbiota intestinal. La fibra soluble está presente en hortalizas, legumbres, frutos secos y algunas frutas como kiwi o ciruela. Si con la dieta no se consigue la cantidad adecuada de fibra, se pueden utilizar complementos nutricionales. Son de especial interés aquellos suplementos de la dieta, que además de aportar fibra, aportan probióticos, pues el equilibrio de la microbiota intestinal también actúa positivamente sobre la motilidad intestinal.
  • Si la ingesta de fibra es la principal recomendación, la segunda es desde luego, tomar agua. La fibra, especialmente la soluble, no puede aumentar el volumen de las heces si no dispone de agua. La cantidad recomendada es de 1.5 a 2 litros diarios.
  • El ejercicio físico es también fundamental. Adaptado por supuesto a la condición física de cada uno, pero suficiente como para favorecer el peristaltismo intestinal. La actividad física además, facilita la expulsión de gas intestinal y disminuye la distensión abdominal.

Otros hábitos que no se deben olvidar

  • Otro punto muy importante es el tiempo.  Al momento de defecar hay que darle su tiempo y su importancia como función necesaria para el organismo. Los horarios regulares son favorecedores de un tránsito intestinal normal. El tiempo para estar sentado en el inodoro no debe ser ni excesivo ni ir con prisas y nunca es conveniente inhibir la defecación y mucho menos, hacerlo habitualmente. La postura en el baño también puede influir, las personas estreñidas que tengan que hacer un importante esfuerzo defecatorio, se benefician de la postura con las rodillas dobladas y elevadas; esto se consigue fácilmente, usando un pequeño taburete en el que se apoyan los pies.
  • Por último, si es posible, hay que evitar los fármacos que favorezcan el estreñimiento, como antagonistas del calcio, opioides, diuréticos o bifosfonatos entre otros.

Muchos pacientes, siguiendo estas recomendaciones, consiguen un tránsito más o menos normal, con una defecación prácticamente diaria. Si esto no es así o si se producen períodos de empeoramiento, está justificado el uso de laxantes.

Cuidados para defecar

Laxantes

Existen diferentes tipos de laxantes:

  • Osmóticos. Son sustancias no absorbibles que retienen agua en la luz intestinal, lo que aumenta el volumen de las heces y las fluidifica. Los más utilizados son la lactulosa, el lactitol o las sales de magnesio. Sin embargo, estas últimas están contraindicadas en insuficiencia renal y en insuficiencia cardíaca crónica. Las laxantes osmóticos se consideran el primer escalón en el uso de laxantes por ser eficaces y presentar muy buena tolerancia. Hay que advertir a los pacientes que al inicio del tratamiento pueden experimentar meteorismo. Además, distensión abdominal que irá disminuyendo en unos días.
  • Estimulantes. Actúan aumentando la secreción intestinal y los movimientos peristálticos colónicos. Los más utilizados son el bisacodilo, el sen y la cáscara sagrada. A pesar de que su uso está muy extendido, no se recomiendan por no existir estudios que demuestren su beneficio y seguridad.
  • Lubricantes. El más utilizado es la parafina líquida. Son sustancias poco agresivas, que producen un aumento de la frecuencia a la hora de defecar. Consiguen mejorar la consistencia de las heces. Si el paciente está tomando otros medicamentos debe separar las tomas. Y  es que estos laxantes pueden disminuir la absorción de algunos fármacos.
  • Enemas o supositorios. Tienen un papel mecánico directo por la distensión del recto. Además, del efecto que puedan tener aquellos que contengan alguna sustancia activa. Son a menudo necesarios en personas en las que puede producirse una impactación fecal. Especialmente los llamados enemas de limpieza para resolver la obstrucción. En cambio, no deben utilizarse de forma habitual pues alteran el reflejo ano-rectal.

En general, lo ideal es que el paciente se mantenga con un tránsito adecuado gracias a las medidas higiénico-dietéticas y a la suplementación con fibra si fuera necesario. El uso de laxantes debe limitarse en momentos puntuales. Y se debe elegir el más adecuado en cada caso y priorizando el uso de osmóticos frente al de estimulantes.

Referencias
https://www.saludigestivo.es/enfermedades-digestivas-y-sintomas/el-estrenimiento/
https://www.elsevier.es/es-revista-gastroenterologia-hepatologia-14-articulo-guia-practica-clinica-sobre-el-S0210570516300036
http://www.scdigestologia.org/docs/patologies/es/restrenyiment_es.pdf
https://www.sapd.es/revista/2019/42/6/02

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