Eczema atópico: aumenta el número de niños afectados

La dermatitis atópica (DA) es una enfermedad inflamatoria de la piel, cuyo síntoma principal es el prurito. Las lesiones presentan una distribución distinta según la edad del paciente y se trata de una enfermedad crónica y recurrente. El eczema atópico forma parte de una condición hereditaria (atopia) que engloba procesos como la rinoconjuntivitis alérgica y el asma bronquial, y cuya expresión cutánea es la dermatitis.

Es la enfermedad dermatológica más frecuente en niños 1,2 con una incidencia en la últimas décadas en aumento.

Se calcula que la prevalencia de la dermatitis atópica (DA) en la población general afecta de un 10 a un 30% en los niños y alrededor de un 3 al 10% en los adultos. En torno al 60% de niños son diagnosticados durante el primer año de vida y casi un 85% durante los cincos primeros años 3. Es excepcional que comience en el primer mes o al final de la vida adulta. La gran mayoría de los pacientes tienen antecedentes personales o familiares de atopia.

Prevalencia de la dermatitis atópica

En las dos últimas décadas los casos de esta enfermedad han aumentado de forma importante, sobre todo en los países desarrollados, a la vez que de forma paralela han aumentado otras enfermedades alérgicas como la rinitis alérgica, el asma o las alergias alimentarias.

La prevalencia de dermatitis atópica en niños con familiares de primer y segundo grado afectos de la enfermedad es muy alta (40%). Todo ello indica una predisposición genética sobre la que actúan factores ambientales que modulan el desarrollo de la enfermedad.

El número de pacientes afectados se han multiplicado por dos e incluso se han triplicado, constituyendo un importante problema de salud pública a nivel mundial. En los países desarrollados tenemos cifras de prevalencia por encima del 15%; mientras que, en países en vías de desarrollo, están por debajo del 5%. Los factores ambientales influyen de forma importante en la aparición de esta enfermedad. La incidencia es similar en ambos sexos, pero existen diferencias étnicas y geográficas muy significativas.

Factores que afectan a la dermatitis atópica

La extensión de la DA es universal y afecta a todas las razas, aunque hay discrepancia en relación a la frecuencia de afectación de la raza negra, ya que, hay estudios en los que se demuestra ser menos frecuente.

Individuos de una misma raza pueden presentar cifras de prevalencia muy dispares en función del país donde residan, de ahí la importancia de la participación de los factores ambientales en el desarrollo de la DA. Así mismo, se ha observado que las personas de una determinada raza que emigran a otros países, presentan la misma prevalencia de DA que la del país que les acoge 4. Por tanto los factores ambientales y el estilo de vida, influyen de una manera más significativa que las diferencias raciales.

Existen datos a favor que personas que viven en zonas con clima más frío sufren mayor número de brotes que las personas que habitan en zonas más cálidas. Algunos autores también hablan de la asociación de la DA en relación a cambios de temperatura y humedad en las zonas de residencia de los pacientes afectos de DA.

Hallazgos en la DA

En la DA existe una importante implicación de factores genéticos. Afectan al sistema inmunitario y a alteraciones de la diferenciación de las células epiteliales, condicionando una alteración de la barrera cutánea.

Eczema atópico: ¿ha aumentado en los niños? - HeelProbiotics - HeelEspaña
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Se han implicado a un grupo de genes localizados en el cromosoma 5 responsables de la regulación de inteleukinas de la vía Th2. Son: IL-3, 4, 5 y 13, así como el GM-CSF. Por otro lado, se han asociado alteraciones en forma de polimorfismos en el gen SPINK5 (5q31-q33) en el eczema atópico. Además de mutaciones en el gen de la filagrina (cr1q2) con elevada frecuencia de portadores en la población europea (30%).

Estas mutaciones dan lugar a alteraciones de la barrera cutánea, con microfisuras, pérdida de agua transepidérmica y alteración del pH cutáneo. Favorecen la penetración de irritantes ambientales, alimentos, alérgenos (ácaros, alimentos, pólenes) y patógenos como el Staphylococcus que sensibilizarán la piel del paciente.

Los cambios en la diversidad de la microbiota cutánea pueden jugar un papel relevante. Staphylococcus Aureus es frecuentemente encontrado en la piel de los pacientes con eczema atópico, pero sigue siendo incierto si la disbiosis bacteriana sobre la piel juega un papel causal en el desarrollo del eccema y los brotes de la enfermedad.

Microbiota intestinal y eczema atópico. ¿Existe relación?

La microbiota intestinal sana actúa sobre el sistema inmunitario promoviendo mecanismos que evitarán la alergia, favoreciendo la inmunidad de tipo Th1, la secrecón de TGF (papel fundamental en la supresión de la alergia inducida por TH2, así como la inducción de tolerancia oral), y producción de IgA. Este es un elemento esencial del sistema inmunológico en las mucosas.

En relación a la DA, hay estudios que sugieren que la microbiota intestinal de estos pacientes es diferente tanto en cantidad como en composición con respecto a la de una persona sana. Estudios que se han realizado en personas con alergia han mostrado que existe una reducción de las especies microbianas productoras de butirato 5, producto final de la fermentación de hidratos de carbono en el intestino. Este butirato es la fuente de energía principal de la microbiota intestinal, favorece el equilibrio de la misma y tiene un alto poder antiinflamatorio.

La aparición de estos factores desencadenantes o ambientales conducen a una infiltración celular de la dermis y a la inflamación permanente de la piel, con un desequilibrio inicialmente de linfocitos TH2, secretores de interleucinas que producirán IgE frente a los diferentes alérgenos y proteínas, y en una fase tardía con respuesta TH1 y fenómenos de autoinmunidad. La inflamación subclínica de la piel persiste aún en las fases libres de brotes 6,7,8

Bibliografia
1.Baumer, J. H. (2008). Atopic eczema in children, NICE. Archives of Disease in Childhood-Education and Practice, 93(3), 93-97.
2.Krakowski, A. C., Eichenfield, L. F., & Dohil, M. A. (2008). Management of atopic dermatitis in the pediatric population. Pediatrics, 122(4), 812-824.
3.Williams H, Robertson C, Stewart A, it-Khaled N, Anabwani G, Anderson R, et al. Worldwide variations in the prevalence of symptoms of atopic eczema in the International Study of Asthma and Allergies in Childhood. J Allergy Clin Immunol. 1999;103 (1 Pt 1):125-38.
4.Rottem M, Szyper-Kravitz M, Shoenfeld Y. Atopy and asthma in migrants. Int Arch Allergy Immunol. 2005;136:198-204.
5.Temporal and long-term gut microbiota variation in allergic disease: A prospective study from infancy to school age. Simonyté Sjödin K, Hammarström ML, Rydén P, Sjödin A, Hernell O, Engstrand L, West CE. Allergy. 2018 May 22. doi: 10.1111/all.13485.
6.Conde-Taboada A, González-Barcala FJ, Toribio J. Dermatitis atópica infantil: revisión y actualización. Actas Dermo Sifiliogr 2008; 99: 690-700.
7.Martín Mateos MA, et al. Guía de Tratamiento de la Dermatitis Atópica en el niño. Documento de Consenso Grupo de Expertos. Madrid: Ergon; 2011.
8.Alegre de Miguel. Dermatitis atópica. Citado el 11 Nov 2011. Disponible en: http://www.uv.es/derma

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