Insuficiencia venosa crónica | Salud de las piernas

La insuficiencia venosa crónica es el estadío avanzado de la enfermedad venosa crónica. La enfermedad venosa crónica se produce cuando existe una incapacidad por parte de las venas, para conseguir un adecuado retorno de la sangre al corazón. La sangre que no puede volver al corazón, se acumula en las venas, produciendo una serie de síntomas y signos propios de la enfermedad.

Peligros de la insuficiencia venosa crónica

Datos sobre la insuficiencia venosa crónica

La insuficiencia venosa crónica (IVC) es muy frecuente. De hecho, se calcula que hasta un 30% de la población está afectada. Es más frecuente en mujeres que en hombres, por razones hormonales. También es más frecuente en mayores que en jóvenes, porque con la edad se altera la distensibilidad de la pared de las vénulas y venas favoreciendo la aparición de IVC.

Se calcula que el 50% de los mayores de 50 años presentan algún grado de IVC.

La aparición de la enfermedad venosa crónica (EVC) tiene que ver en principio con una razón anatómica de base. El retorno venoso tiene que hacerse en contradirección respecto a la gravedad. Impulsar un líquido hacia arriba, desde las piernas hasta el corazón, es físicamente imposible si no existen mecanismos que lo faciliten. Estos mecanismos son básicamente las válvulas venosas y el sistema de bomba muscular.

Las válvulas venosas se encuentran repartidas a lo largo del recorrido de las venas y presentan un movimiento unidireccional. Es decir, se abren cuando la sangre discurre hacia arriba, pero se cierran, cuando esta intenta volver hacia abajo. Si la pared de la vena pierde el tono y se distiende, las válvulas no coaptan, por lo que parte de la sangre cae al tramo inferior. La sangre entonces se acumula en estos tramos venosos, aumentando la presión dentro del vaso sanguíneo y por tanto dificultando aún más el cierre de las válvulas.

El sistema de bomba muscular se hace gracias al movimiento de los músculos esqueléticos de las piernas. Las venas se encuentran en el interior de los músculos, por lo que cada contracción de estos “exprime” las venas, favoreciendo el flujo ascendente. La falta de ejercicio imposibilita que se pueda aprovechar este sistema.

Hormigueo: síntoma de la insuficiencia venosa crónica

Síntomas

Cuando se presenta una insuficiencia venosa crónica, el acúmulo de sangre en las venas hace que aumente la presión en estas y que se produzca extravasación de líquido al espacio intersticial.

El paciente, en las primeras fases, siente dolor, hormigueo, pesadez y cansancio.

Según avanza la enfermedad aparecen calambres nocturnos o incluso síndrome de piernas inquietas, sensación de calor en las piernas y edemas maleolares. Se pueden apreciar ya a través de la piel telangiectasias en un primer momento y varices en fases más avanzadas.

Si el proceso continúa, aparecerán finalmente los signos dérmicos como eccemas o hiperpigmentación y las úlceras venosas. Es importante estar alerta para detectar posibles complicaciones como tromboflebitis o trombosis venosa profunda, que podrá desencadenar un cuadro de tromboembolismo pulmonar.

Factores de riesgo de la insuficiencia venosa crónica

El riesgo de padecer IVC aumenta cuando existen una serie de factores:

  • Genético. Existe una predisposición genética a padecer trastornos del retorno venoso.
  • Edad. La edad condiciona una pérdida del tono de la pared de la vena que dificulta la coaptación de las válvulas.
  • Sexo. Es más frecuente en la mujer que en el hombre por razones hormonales. Es muy frecuente que en la mujer aparezcan los primeros signos durante el embarazo o durante la toma de anticonceptivos orales. En ambos casos existe una razón hormonal, pero además durante el embarazo existe una razón mecánica, pues el crecimiento del útero dificulta el drenaje de las venas de las piernas hacia la región pélvica.
  • Sobrepeso. El exceso de peso aumenta la presión en las venas de las piernas, lo que favorece la aparición de la IVC. Una dieta adecuada es un factor de prevención de la aparición de esta patología.
  • Sedentarismo. El sedentarismo inutiliza el uso de la bomba muscular. Uno de los mejores consejos para prevenir la aparición de EVC es caminar de manera regular y por supuesto, con el calzado adecuado.
  • Ámbito laboral. Los trabajos que requieren estar muchas horas de pie o sentado, o aquellos en los que es necesario hacer viajes frecuentes, aumentan el riesgo de padecer EVC.
  • Temperatura ambiente. El calor aumenta la presión intravenosa y por lo tanto amplifica los síntomas y las posibles consecuencias de la EVC.

¿Qué gel es el mejor para la insuficiencia venosa crónica?

¿Cuál es el mejor tratamiento para mejorar la insuficicia venosa crónica?

En el tratamiento de la insuficiencia venosa crónica juegan un papel básico los hábitos de vida saludables. Entre estos, debemos destacar:

  • No permanecer mucho tiempo de pie o sentado. Si por la actividad laboral es necesario, intentar hacer pequeños descansos con ejercicios que estimulen la circulación de retorno.
  • Cuando se esté sentado y sea posible, mantener las piernas más elevadas que el corazón. Además, hacer movimientos circulares con los pies.
  • Seguir una dieta sana, equilibrada y baja en sal. Las dietas ricas en sal favorecen el aumento de la presión intravenosa. Si hay sobrepeso, es necesario seguir una dieta hipocalórica. En todos los casos, la dieta debe incluir una hidratación suficiente con al menos 2 litros de agua diarios.
  • Hidratación de las piernas, para mantener la piel elástica y además activar la circulación con masajes ascendentes.
  • Hacer ejercicio. El mejor ejercicio para la circulación sanguínea de las piernas es caminar.
  • Utilizar ropa y calzados amplios, que no dificulten el retorno venoso.
  • Hacer duchas con agua templada e incluso alternante, pero sin que el agua supere nunca los 38º.
  • Evitar el calor. No solo el sol directo, sino también la cercanía a radiadores, braseros u otras fuentes de calor.

A estas medidas, es muy común añadir la terapia compresiva. Es decir, el uso de medias o pantys que ejerciendo una presión creciente hacia arriba, favorecen el retorno de la sangre.
En casos avanzados puede ser necesario el tratamiento quirúrgico, bien mediante safenectomía, láser, o escleroterapia entre otras técnicas.

¿Cómo se trata la insuficiencia venosa crónica?

¿Existe tratamiento farmacológico?

En cuanto al tratamiento farmacológico, los principios activos más utilizados y con mayor evidencia científica son flavonoides presentes en plantas como la vid roja, el castaño de indias, el rusco o la centella asiática entre otros.

Los flavonoides tienen un efecto flebotónico, disminuyendo la fragilidad capilar y mejorando los síntomas asociados a EVC.

Algunas plantas como la vid roja (vitis vinífera) tienen además un efecto antioxidante, protegiendo a las células del endotelio vascular del efecto de los radicales libres. Existen presentaciones tanto orales como tópicas; estas últimas facilitan además el masaje ascendente.

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